La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro generaron una fuerte división política que se extendió hasta el litoral argentino. No se trata sólo de posturas sobre el gobierno venezolano; la controversia central es si justifica o no una potencia extranjera el uso de la fuerza y el secuestro de un jefe de Estado para lograr un objetivo político. En el Litoral, algunas voces relativizan o celebran el fin de un régimen autoritario, mientras otras rechazan el método porque vulnera soberanía, derecho internacional y precedentes peligrosos para América Latina.
Chaco: celebración oficialista y repudio peronista
El gobernador Leandro Zdero celebró la caída de Maduro, calificándola como el “fin de una etapa de opresión” y una “oportunidad histórica para recuperar la democracia”, y afirmó que “una Venezuela libre es posible”, discurso alineado con la narrativa de sectores libertarios.
En contraste, dirigentes del Justicialismo chaqueño y del PJ nacional rechazaron la intervención militar, denunciando la violación de la Carta de Naciones Unidas y advirtiendo que estar en contra de Maduro no habilita un ataque militar unilateral.
Formosa: oficialismo peronista rechaza el ataque y oposición libertaria celebra
En Formosa, el oficialismo peronista difundió pronunciamientos contundentes en contra de la intervención, defendiendo la soberanía de los Estados y exhortando a la resolución pacífica de conflictos dentro de los marcos del derecho internacional.
Desde la oposición local vinculada a La Libertad Avanza, hubo expresiones celebratorias sobre la captura de Maduro en términos de “liberación”.
Corrientes: oposición peronista contra la intervención
En Corrientes, el Partido Justicialista provincial publicó comunicados repudiando el ataque y el secuestro de Maduro, en defensa de la no intervención y del respeto a la soberanía.
No se registró un pronunciamiento público explícito del gobernador sobre el operativo, aunque en la esfera pública circularon expresiones de sectores alineados con la narrativa libertaria.
Misiones: diversidad de posturas y repudio sindical
En Misiones no hubo, al momento, una declaración formal del gobernador sobre el ataque.
Organizaciones sindicales, como la CTA Autónoma Misiones, repudiaron la intervención militar y advirtieron sobre sus efectos regionales.
Simultáneamente, sectores que apoyan a La Libertad Avanza difundieron mensajes celebratorios, centrados en la caída del chavismo más que en una reflexión sobre legalidad o soberanía.
Entre Ríos: festejos libertarios y repudio peronista
En Entre Ríos, figuras vinculadas a La Libertad Avanza celebraron la operación como el final de un gobierno autoritario.
Por otro lado, el Partido Justicialista provincial y sectores sindicales rechazaron el uso de la fuerza militar, advirtiendo que normalizar este tipo de intervenciones abre un precedente peligroso para toda la región.
Santa Fe: postura institucional de Pullaro y voces a favor y en contra
En Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro no apoyó el ataque militar en sí.
Postuló claramente su adhesión al pronunciamiento de la Unión Cívica Radical respecto a la situación venezolana:
-Criticó al régimen de Maduro y su falta de libertades.
-Reafirmó que la salida debe ser democrática, pacífica y constitucional.
-Rechazó el uso de la fuerza militar como método para resolver la crisis.
Esa postura lo ubica en una posición crítica del autoritarismo en Venezuela, pero sin avalar la intervención armada de Estados Unidos. Dentro del arco político santafesino, además:
La vicegobernadora Gisela Scaglia celebró la captura de Maduro en términos políticos.
La oposición de izquierda y espacios progresistas repudiaron la intervención militar y el ataque, enfatizando la importancia de la soberanía y el derecho internacional.
Qué está en juego para el Litoral
El debate sobre la reacción a la intervención en Venezuela pone en tensión cuestiones concretas para la región:
¿Se puede justificar una acción militar y la captura de un jefe de Estado extranjero como herramienta política?
¿Dónde queda la soberanía nacional y la Carta de Naciones Unidas?
¿Qué precedentese envían a América Latina si una potencia puede intervenir y decidir quién dirige otro país?
Mientras algunos sectores intentan justificar el accionar ilegal de Trump poniendo el foco en el fenómeno político venezolano, otros destacan que lo realmente importante ante esta situación es la violación del derecho internacional y el riesgo de naturalizar intervenciones militares como forma de “solución”. Esa disputa atraviesa la política local y se proyecta más allá de las fronteras provinciales.
“El fin no justifica los medios”
Aunque se discuta el carácter autoritario del régimen de Maduro, “el fin no justifica los medios”. Un ataque militar unilateral y la captura de un jefe de Estado en territorio extranjero no son un “atajo a la democracia”: son una violación del derecho internacional y de la soberanía que erosiona las reglas mínimas de convivencia entre países.
Si se naturaliza que una potencia puede bombardear y secuestrar autoridades para imponer un “cambio de régimen”, América Latina vuelve a quedar expuesta a la lógica del más fuerte, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad regional.
Y lo más revelador es que hasta dentro de Estados Unidos se abrieron cuestionamientos sobre la legalidad y el control institucional de lo ocurrido: cuando el propio país ejecutor tiene voces diciendo que el procedimiento es ilegítimo, el festejo deja de ser ingenuidad y pasa a ser complicidad.

