A 11 años, multitudinarias marchas recorrieron las capitales del NEA.
Miles de personas se movilizaron este miércoles en las principales ciudades del Nordeste argentino en una nueva jornada de reclamo contra los femicidios, la violencia de género y el desmantelamiento de políticas públicas destinadas a la protección de mujeres y diversidades.
Las marchas, realizadas en Resistencia, Corrientes, Formosa y Posadas, se desarrollaron en el marco del undécimo aniversario del movimiento Ni Una Menos y estuvieron atravesadas por el impacto social generado por recientes casos de violencia extrema, entre ellos los de Agostina Vega, en Córdoba, y Dulce María Candia, en Misiones.
En todas las provincias, organizaciones feministas, colectivos de diversidad, familiares de víctimas, sindicatos, estudiantes y ciudadanos independientes coincidieron en reclamar mayores políticas de prevención, acceso a la justicia y asistencia para quienes atraviesan situaciones de violencia.
En la capital chaqueña, cientos de personas se concentraron en la intersección de avenida 9 de Julio y Vélez Sarsfield para marchar luego hacia la Plaza 25 de Mayo.
La movilización estuvo acompañada por fotografías de víctimas de femicidio, pancartas con pedidos de justicia y banderas que recordaron casos que marcaron a la provincia en los últimos años. Entre las familias presentes se encontraban allegados de Cecilia Strzyzowski, Graciela López, Erika Fernández y Evelin Franco, entre otras víctimas.
Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando familiares de Graciela López reclamaron celeridad judicial y cuestionaron las demoras en el avance de la causa.
El acto central culminó con la lectura de un documento consensuado por las organizaciones convocantes. Allí se advirtió sobre el aumento de las distintas formas de violencia, el impacto de la crisis económica sobre las mujeres y las dificultades para acceder a mecanismos de protección y asistencia.
Las organizaciones también expresaron preocupación por la reducción de programas sociales y de género implementada en distintos niveles del Estado.
En Corrientes, la convocatoria comenzó frente al Tribunal Oral N° 2 y avanzó por las principales calles céntricas hasta la plaza Vera.
Las organizaciones participantes remarcaron que, a once años del primer grito colectivo de Ni Una Menos, la violencia de género continúa siendo una problemática estructural que no encuentra respuestas suficientes por parte de las instituciones.
Durante la movilización se recordó que desde el surgimiento del movimiento se registraron más de 3.200 víctimas de femicidio en el país, una cifra que refleja la persistencia de una problemática que sigue cobrándose vidas pese a los avances legislativos y sociales alcanzados en la última década.
La marcha realizada en la capital formoseña reunió a cientos de mujeres, integrantes de organizaciones sociales, representantes de la comunidad LGBT+ y vecinos que se sumaron al reclamo.
La movilización partió desde la Plaza San Martín y culminó frente al Reloj Municipal, donde se desarrolló el acto central.
Durante las intervenciones públicas, las oradoras recordaron que el movimiento nació en 2015 como una respuesta colectiva frente a la violencia machista y lamentaron que once años después los reclamos sigan siendo los mismos.
“Es una locura tener que salir a pedir que dejen de matarnos, pero seguimos haciéndolo porque la violencia continúa”, expresaron durante el acto.
En Misiones, cientos de personas marcharon desde el mástil ubicado en las avenidas Mitre y Uruguay hasta la Plaza 9 de Julio.
La movilización estuvo marcada por el recuerdo de Dulce María Candia y por fuertes cuestionamientos a la falta de respuestas judiciales y estatales frente a situaciones de violencia de género.
Referentes de organizaciones sociales y especialistas coincidieron en advertir sobre el retroceso de políticas públicas orientadas a la prevención y asistencia de las víctimas.
También se destacó la necesidad de involucrar a toda la sociedad en la construcción de vínculos libres de violencia y en la identificación temprana de conductas abusivas.
A once años de la primera movilización nacional, Ni Una Menos continúa siendo una de las expresiones sociales más importantes del país. Las marchas realizadas en el Nordeste volvieron a poner en evidencia que los femicidios, la violencia de género y las dificultades para acceder a la justicia siguen constituyendo una problemática urgente.
Con consignas centradas en la prevención, el acompañamiento a las víctimas y el fortalecimiento de las políticas públicas, las movilizaciones renovaron un reclamo que, más de una década después de su nacimiento, mantiene plena vigencia en toda la Argentina.

