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abril 20, 2026

Suben otra vez los combustibles en Chaco: el litro de premium ya supera los $2.000

El inicio de diciembre trajo lo que todo el mundo esperaba y nadie quería: otro aumento de combustibles en el Chaco. Tras el cuarto incremento en un mes, las naftas y el gasoil premium ya perforaron la barrera de los $2.000 por litro en algunas estaciones, empujadas por la nueva actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Dióxido de Carbono (IDC) que rige desde el 1 de diciembre.

Cómo quedaron los precios en los surtidores chaqueños

Según los valores relevados en estaciones de servicio, los combustibles premium fueron los que más sintieron el impacto y ya se mueven por encima de los $2.000 por litro. En la red Shell, la V-Power nafta pasó de $1.899 a alrededor de $2.019, mientras que el diésel V-Power trepó hasta los $2.022. La nafta Súper subió de $1.598 a unos $1.739 (8,8 %), y el Evolux Diésel de $1.666 a $1.758 (5,5 %).

En YPF también hubo remarcación en todas las líneas: la nafta Súper pasó de $1.560 a cerca de $1.691 (8,4 %), mientras que la Infinia escaló de $1.809 a $1.903 (5,2 %). En gasoil, el Diésel 500 subió de $1.642 a $1.692, y el Infinia Diésel de $1.822 a $1.902. En todos los casos se trata de ajustes acumulados sobre un mes donde los aumentos ya venían siendo prácticamente semanales.

Con estos valores, llenar un tanque de 50 litros con nafta premium ya supera con comodidad los $100.000, mientras que el gasoil premium se consolida como un costo cada vez más pesado para el transporte de cargas y de pasajeros, que termina trasladando el aumento a precios de alimentos, pasajes y servicios.

El peso del impuesto y lo que viene desde enero

El nuevo aumento no es solo una decisión de las petroleras. Detrás está la actualización parcial del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, que el Gobierno venía postergando desde 2018 y que empezó a destrabarse por etapas. Para diciembre, el Ejecutivo autorizó una suba de $16,38 por litro en las naftas y de $13,54 en el gasoil por ICL, más montos adicionales por IDC, que se trasladan casi de manera directa al surtidor.

El decreto que ordenó este esquema también aclara que el grueso de la actualización impositiva pendiente se terminará de aplicar desde el 1 de enero de 2026. Desde esa fecha, las naftas y el gasoil cargarán con el 31,8 % restante de los impuestos postergados, lo que abre la puerta a nuevos aumentos a comienzos de año, aun cuando el consumo esté golpeado.

En el medio, los usuarios del Chaco quedan atrapados entre la lógica fiscal del gobierno nacional y la estrategia comercial de las petroleras, que ya aplicaron cuatro aumentos en un mes y se apoyan en los cambios impositivos para justificar nuevas rondas de remarcaciones. El resultado es conocido: cada vez que se mueve el impuesto, sube el surtidor y el impacto se multiplica en toda la economía regional.

Otro golpe al bolsillo chaqueño

En una provincia donde el salario real viene perdiendo contra la inflación y los servicios básicos también se encarecen, el combustible por encima de los $2.000 en su versión premium no es un dato técnico, sino una señal política y social. Afecta a quienes usan el auto para trabajar, a las economías que dependen del transporte de mercaderías y a los sectores que ya recortaron todo lo posible en gastos cotidianos.

El combo de impuestos actualizados, márgenes empresariales y ausencia de una política clara para amortiguar el impacto en las provincias del NEA refuerza una constante: el ajuste, otra vez, baja por la manguera del surtidor y se descarga sobre los bolsillos de los consumidores. En el Chaco, la foto de diciembre es clara: la nafta y el gasoil volvieron a subir, y la barrera simbólica de los $2.000 quedó atrás mucho antes que los sueldos puedan siquiera acercarse.