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abril 20, 2026

“Volvimos a sentir la épica”: crónica de un acto que puso el foco en frenar esta crisis

Por Oscar Meza

Fui al acto en Barranqueras y todavía tengo la imagen fresca: banderas, camisetas, bombos y una alegría que no desconoce la angustia del presente, pero se anima a creer. No sabía si iba a ser “algo de Magda” o una movida grande. Lo fue. Hablaron dos oradores: Magda y Coqui. El 13 de octubre no es cualquier fecha. En 2019, Coqui reafirmó su tercer mandato y Magda inició una gestión que transformó Barranqueras. Lo recordaron sin triunfalismo, con datos a la vista y con la terminal ahí a metros como símbolo de obra concreta. Lo viví con una de mis hijas, la menor, y sí, confieso el antojo épico: a veces ando envuelto en una bandera argentina. No me pidan pudor justo ahí.

Una noche de épica y memoria

El peronismo decidió salir ordenado y fuerte. La convocatoria fue multitudinaria, de esas que te devuelven imágenes de cierres de campaña “de las mejores épocas”. No hizo falta estirar el micrófono. Se habló de lo que se hizo y de lo que se siente hoy. Coqui estuvo en modo 100 por ciento orador, con esa autoestima recuperada después del golpe de 2023. Nombró errores, en especial el ruido con referentes sociales y las divisiones que costaron caro. Dijo algo que vengo escuchando en la calle: más de ocho de cada diez chaqueños piden cambios en el rumbo económico. Nadie aplaudió por reflejo; se aplaudió con bronca y con esperanza.

Unidad y desafío

Hay una foto política que importa: el peronismo unido con la conducción de Coqui Capitanich, y Magdalena cerrando filas, como referencia joven del peronismo provincial. No es un detalle. El radicalismo recibió una oportunidad histórica y la está desperdiciando. Mientras tanto, la vida cotidiana se volvió áspera: salarios que perdieron un tercio del poder adquisitivo desde diciembre de 2023, comercios que ya no hablan de ventas sino de supervivencia, familias que reorganizan la heladera y el ánimo. Aun así, lo de anoche no fue catarsis. Fue un “basta” con nombre y apellido a una orientación económica nacional que nos pega más duro a las provincias dependientes de la coparticipación. Y fue también una invitación simple y directa: vencer la apatía y votar para ponerle un freno en el Congreso.

Lo que viene

No soy ingenuo. Si se gana el 26, el día después no trae soluciones mágicas. Trae responsabilidad. Va a hacer falta unidad, cuadros formados, técnica y nervio político. Va a hacer falta encarar una crisis que, en términos sociales y económicos, muchos ven más grave que la salida del 83. No me pidan neutralidad emocional: pertenezco al campo nacional, popular y democrático. Pero no escribo desde una nube. Escribo después de caminar, de atender locales, de hablar con vecinos y de ver un peronismo que se volvió a juntar para disputar en serio. La alegría que se vio anoche no tapó nada. Fue la forma más honesta de decir que todavía creemos que se puede recomponer la economía y la vida cotidiana de nuestra gente. Y que, por lo pronto, hay que empezar por lo urgente: frenar este descalabro en las urnas.