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noviembre 4, 2026

Comafi advierte que el atraso cambiario se agrava por las devaluaciones de Brasil y Chile

Un informe del Banco Comafi alertó que la estrategia del Gobierno nacional de mantener estable el tipo de cambio está profundizando los problemas de competitividad de la economía argentina, especialmente frente a Brasil y Chile, cuyos movimientos cambiarios recientes ampliaron la brecha en costos y precios relativos.

Según la entidad financiera, desde fines de agosto el peso argentino registró una apreciación real del 6,6% frente al peso chileno y del 4,8% respecto del real brasileño. El fenómeno se produce en un contexto en el que ambos países permitieron una depreciación de sus monedas, mientras Argentina continúa sosteniendo un dólar con escasas variaciones.

El análisis fue presentado en el informe denominado “Navegando los shocks externos”, donde Comafi sostiene que las condiciones internacionales actuales empujan hacia un tipo de cambio más elevado, aunque en el caso argentino esa presión no se refleja plenamente debido al ingreso de divisas financieras y a la política cambiaria implementada por el Banco Central.

Para los economistas de la entidad, el mantenimiento del dólar estable no implica ausencia de tensiones. Por el contrario, consideran que parte del ajuste termina trasladándose a la actividad económica y a los salarios reales, afectando el consumo, la producción y la recuperación de diversos sectores.

La situación cobró mayor relevancia tras la depreciación del real brasileño luego del proceso electoral en ese país. El movimiento de la moneda de Brasil mejoró la competitividad de los productos brasileños y encareció relativamente los bienes argentinos para su principal socio comercial, generando mayores dificultades para las exportaciones nacionales.

El informe también describe los mecanismos que contribuyen a sostener la estabilidad cambiaria. Entre ellos menciona las emisiones de deuda en dólares realizadas por grandes empresas, cuyos fondos posteriormente son liquidados en el mercado local, incrementando la oferta de divisas. A esto se suma una política del Banco Central orientada a moderar la compra de reservas para evitar presiones alcistas sobre la cotización.

De acuerdo con Comafi, esta dinámica genera una estabilidad cambiaria dependiente del financiamiento privado. Incluso advierte que algunas compañías podrían haber adelantado operaciones financieras ante el escenario de incertidumbre que plantean las elecciones presidenciales de 2027.

Los números reflejan además un creciente atraso cambiario. Mientras el dólar mayorista acumuló una suba del 5,4% desde finales de 2025, la inflación alcanzó el 23,6% hasta septiembre, ampliando la apreciación real del peso y reduciendo la competitividad frente a los países de la región.

En relación con Brasil, el banco proyecta una desaceleración económica que llevaría el crecimiento desde el 2% registrado en 2026 hasta el 1,7% en 2027. Ese menor ritmo de expansión podría traducirse en una reducción de la demanda de productos argentinos, agregando presión sobre el comercio exterior.

El informe también vincula el sostenimiento del tipo de cambio con el deterioro de la actividad económica. Según la entidad, cuando el dólar no absorbe los shocks externos mediante una depreciación, el ajuste se manifiesta en menores niveles de producción, consumo e ingresos.

Los últimos indicadores refuerzan esa preocupación. La economía registró una contracción mensual del 2,8% en julio y apenas logró estabilizarse durante agosto, mientras que el Estimador Mensual de Actividad Económica permaneció por debajo de los niveles observados un año atrás.

El deterioro se vuelve más evidente al excluir sectores como el agro y la minería. En ese segmento de la economía, Comafi señala una caída acumulada del 2,4% durante el año, acompañada por una disminución del 9,7% en las importaciones medidas en cantidades, un dato asociado a la debilidad de la demanda interna.

A este escenario se suman las dificultades para recuperar los salarios reales. Si bien algunos indicadores muestran mejoras puntuales, distintas mediciones reflejan que los ingresos continúan lejos de recomponer totalmente las pérdidas registradas en los últimos años.

La entidad también advirtió sobre factores internacionales que podrían aumentar las tensiones cambiarias. Entre ellos mencionó las altas tasas de interés en Estados Unidos, que favorecen la salida de capitales hacia mercados desarrollados, y la desaceleración de importantes socios comerciales de Argentina.

En ese contexto, Comafi concluye que la economía argentina enfrenta una disyuntiva cada vez más compleja: permitir una corrección del tipo de cambio que recupere competitividad o sostener la estabilidad nominal del dólar mientras parte del ajuste continúa trasladándose a la actividad económica y a los salarios. Según el informe, este último proceso ya se encuentra en marcha.