Octubre cerró con 34 femicidios en el país y fue el mes más grave de 2026, según el observatorio Ahora Que Sí Nos Ven. En ese contexto, el diputado Samuel Vargas vinculó el asesinato de Julián Álvarez Guardia con los derechos conquistados por las mujeres y volvió a cargar sobre el discurso de las falsas denuncias.
En medio de una escalada de violencia machista que tuvo en octubre su peor registro del año, el diputado provincial Samuel Vargas, aliado de Leandro Zdero y presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura del Chaco, aseguró que el “excesivo poder” otorgado a las mujeres puede derivar en crímenes contra hombres.
La declaración no pasó inadvertida. Llegó después de que el observatorio Ahora Que Sí Nos Ven informara que octubre fue el mes más grave de 2026 en materia de violencia de género, con 39 víctimas fatales y 34 femicidios directos en el país.
Vargas hizo esas afirmaciones durante una entrevista con Norte TV, al referirse al caso de Matías Julián Álvarez Guardia, el joven asesinado en agosto en Resistencia. Allí sostuvo que “el excesivo poder que se le dio al género femenino” hace que ocurran hechos como ese. También defendió el endurecimiento de las penas por falsas denuncias y dijo que las mujeres van a tener que “pensar dos veces” antes de mentir.
Un crimen usado para atacar conquistas de derechos
El legislador habló del tema al explicar la llamada “Ley Julián”, una iniciativa impulsada por familiares y allegados del joven asesinado, orientada a generar herramientas de acompañamiento para hombres que atraviesan situaciones de violencia en sus vínculos de pareja.
El problema de fondo existe y merece ser abordado. Julián había realizado dos denuncias previas contra su pareja, Victoria Cantero, hoy imputada por homicidio agravado por el vínculo. La Justicia deberá establecer responsabilidades y circunstancias del hecho.
Pero Vargas eligió otro camino. En vez de poner el foco en las fallas del sistema para intervenir a tiempo, usó el caso para cargar contra los avances en materia de género y para instalar la idea de que los derechos conquistados por las mujeres generaron un desequilibrio.
El discurso de las falsas denuncias choca con los datos
El diputado también respaldó el proyecto de la senadora Carolina Losada para agravar las penas por falsas denuncias. Se trata de una figura que ya existe en el Código Penal y que ya puede ser sancionada por la Justicia.
Los datos disponibles muestran otra realidad. Un relevamiento de los Ministerios Públicos Fiscales sobre más de ocho millones de causas penales en 17 jurisdicciones determinó que las investigaciones por falsa denuncia representaron apenas el 0,09 por ciento del total.
Al mismo tiempo, informes de la iniciativa Spotlight indican que solo una de cada cuatro mujeres que sufren violencia de pareja llega a pedir ayuda o denunciar. Es decir, el problema más extendido no es una supuesta avalancha de denuncias inventadas, sino la enorme cantidad de violencias que quedan ocultas, silenciadas o sin respuesta.
También hay una diferencia básica que el discurso de Vargas borra a propósito. Una denuncia archivada o una causa que no termina en condena no prueba que la persona haya mentido.
Una comisión con historia, un presidente bajo cuestionamiento
Lo más grave es que estas declaraciones no salieron de un dirigente cualquiera. Vargas preside la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura chaqueña, un ámbito con una historia fuerte en la provincia desde la recuperación democrática y ligado al histórico Nunca Más chaqueño.
Ese lugar exige responsabilidad, formación y un mínimo compromiso con la realidad que viven las víctimas. Mucho más en un contexto en el que los femicidios siguen creciendo y octubre se convirtió en el peor mes del año.
Los hombres que sufren violencia necesitan protección, escucha y respuestas concretas. Pero culpar a los derechos de las mujeres por un asesinato no aporta nada a esa discusión. Al contrario, corre el eje, alimenta prejuicios y banaliza una crisis gravísima.
En el peor mes del año por femicidios, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Chaco eligió ponerse del lado del discurso más reaccionario. Y eso también dice mucho del tiempo político que atraviesa la provincia.

