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agosto 18, 2026

A 40 años, el mural de la UNNE volvió a reunir memoria, arte y distintas generaciones

El Aula Magna de la Universidad Nacional del Nordeste volvió a convertirse este sábado en un espacio de memoria. A cuatro décadas de la presentación pública de “Argentina, Dolor y Esperanza”, se realizó un homenaje que reunió a protagonistas de aquella experiencia, familiares, artistas, estudiantes y referentes de la cultura. Entre los presentes estuvo el reconocido actor Gustavo Garzón.

La jornada recordó la obra realizada en 1986 por Amanda Mayor de Piérola, madre de Fernando Piérola, uno de los militantes asesinados en la Masacre de Margarita Belén del 13 de diciembre de 1976 y desaparecido desde entonces. El mural fue pintado junto a integrantes del Movimiento Nacional de Muralistas de Paraná y el chaqueño Carlos Cuevas, por entonces estudiante del Instituto de Bellas Artes de Resistencia.

Organizado por integrantes de la antigua Comisión Pro Mural, vinculada al movimiento estudiantil universitario de 1986, el encuentro recuperó aquella experiencia a través de testimonios, libros, producciones audiovisuales y música.

La presencia de Garzón se dio además durante una visita del actor a Resistencia. Esa misma noche protagonizó en la Casa de las Culturas la obra “Un hombre solo es demasiado para un hombre solo”, junto a Victoria Baldomir y bajo la dirección de Julia Morgado.

Entrega de reconocimientos durante el homenaje por los 40 años de “Argentina, Dolor y Esperanza”, realizado en el Aula Magna de la UNNE.
Una obra nacida del dolor y convertida en memoria

“Argentina, Dolor y Esperanza” ocupa desde 1986 una de las paredes del Aula Magna y quedó profundamente ligado a la historia de la Masacre de Margarita Belén y a la lucha por memoria, verdad y justicia en el Chaco.

Amanda Mayor de Piérola transformó allí la pérdida de su hijo en una obra colectiva. La acompañaron Oscar Ojeda, Sergio Damonte, Graciela Rosset, Silvina Villagra y Griselda Meded, del Movimiento Nacional de Muralistas de Paraná, además de Carlos Cuevas.

La obra también reflejó, desde sus primeros años, las discusiones que atravesaban a la democracia recién recuperada. Una de sus escenas, vinculada al papel de sectores de la Iglesia durante el terrorismo de Estado, provocó una fuerte controversia y permaneció censurada durante años.

Escena conteniendo a un sacerdote censurada durante años y luego habilitada.

Con el paso del tiempo, el mural se consolidó como uno de los principales símbolos de memoria dentro de la universidad pública chaqueña.

Un libro para hacer hablar nuevamente a la pared

Uno de los momentos centrales del aniversario fue la presentación de “Vamos a hacer hablar a esa pared. A 40 años”, publicado por Editorial Contexto y dirigido por el escritor y docente Francisco “Tete” Romero.

La obra reúne testimonios de quienes integraron la Comisión Pro Mural, de los hermanos Piérola y de los muralistas que participaron de aquella experiencia, junto a textos que reconstruyen la Masacre de Margarita Belén, los juicios por delitos de lesa humanidad y el significado artístico y político de la pintura.

La frase que da nombre al libro pertenece a Amanda Mayor. Según reconstruyen sus protagonistas, al conocer la enorme superficie del Aula Magna expresó su intención de “hacer hablar” aquella pared.

También se presentó “La risa nos hace libres. El humor como resistencia”, segundo tomo de una publicación realizada en Entre Ríos. Entre ambas presentaciones tuvo espacio “Historias de Margarita Belén. Sueños Arrancados”, proyecto de estudiantes de la Tecnicatura en Diseño de Imagen, Sonido y Multimedia de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la UNNE.

El trabajo de los estudiantes parte de una pregunta sencilla pero fundamental. Quiénes eran las personas asesinadas antes de convertirse, para las generaciones siguientes, en los nombres asociados a una de las mayores atrocidades cometidas por la dictadura en la región.

Música y un encuentro entre generaciones

El homenaje continuó con un festival que contó con artistas de fuerte identidad regional. Participaron Coqui Ortiz, Lucas y Nathan Segovia junto a Pablo Alarcón, Chino Niveyro, Erik Azcarza, Carlos Martínez y Mateo Alemán.

A ellos se sumaron quienes formaron parte de la historia del mural, familiares, estudiantes y distintas figuras de la cultura que acompañaron la conmemoración, entre ellas Gustavo Garzón.

Cuarenta años después, aquella pared continúa ocupando el mismo lugar dentro de la UNNE, pero las personas que pasan frente a ella son otras. Esa continuidad explica buena parte de su vigencia. Generaciones de estudiantes que no habían nacido cuando ocurrió la Masacre de Margarita Belén se encuentran diariamente con una obra concebida por quienes todavía convivían con las heridas recientes de la dictadura.

El homenaje recuperó precisamente ese puente. Una obra nacida del dolor personal de Amanda Mayor de Piérola terminó convertida en patrimonio de la memoria colectiva y, cuatro décadas después, sigue haciendo lo que ella imaginó en 1986. Hacer hablar a esa pared.