Florencia Salvarezza aparece en medios nacionales destacando los resultados de Aprendo Leyendo y presentando al Chaco como un caso exitoso de alfabetización. Lo que casi nunca se menciona es que la especialista tuvo una relación previa con Intelexia, la empresa dueña del programa, ni que la Provincia autorizó contrataciones por casi $2.765 millones entre 2025 y 2026.
El vínculo con Chaco, además, comenzó antes de esos contratos.
En agosto de 2024, Salvarezza fue convocada por el Ministerio de Educación provincial para capacitar a docentes y equipos técnicos dentro de Red Aprende. Allí promovió métodos estructurados y sistemáticos de alfabetización, el mismo enfoque sobre el que luego se implementaría Aprendo Leyendo. Meses después, el Gobierno avanzó con la contratación de Intelexia S.A.

La documentación oficial autorizó en 2025 una contratación por hasta $1.537.907.043 y, para 2026, otra por hasta $1.227.285.000. En total, los topes autorizados alcanzan aproximadamente $2.765 millones. Esto no significa que todo ese monto haya sido efectivamente pagado, pero da una dimensión de la inversión pública comprometida.
La empresa implementa y también aparece evaluando
Intelexia no se limita a proveer materiales. También participa de la capacitación, el seguimiento y la aplicación de Aprendo Leyendo en las escuelas chaqueñas.
La pregunta aparece cuando se analizan los controles. En agosto de 2026, el propio Gobierno informó que los resultados del plan estaban respaldados por una “auditoría externa de Intelexia”.
La expresión resulta llamativa. Intelexia es la empresa que desarrolló el programa, fue contratada para implementarlo y participa de su funcionamiento. Que esa misma firma aparezca evaluando los resultados abre una pregunta bastante simple. ¿Quién controla de manera independiente si la inversión realmente funciona?
Que el método haya dado buenos resultados es perfectamente posible. El problema es que implementación y evaluación aparecen demasiado cerca entre sí.
Salvarezza ya estaba vinculada con Intelexia
Años atrás fue presentada públicamente como integrante del equipo de Intelexia y Aprendo Leyendo. Además, participó en investigaciones anteriores sobre el mismo programa y años después encabezó estudios sobre los resultados obtenidos en Chaco.
La documentación disponible permite afirmar que existió una relación profesional directa con Intelexia y que luego participó en la evaluación y difusión pública de un programa desarrollado por esa compañía.


Ese vínculo suele quedar afuera cuando Salvarezza aparece en medios nacionales hablando del “caso Chaco”.
Un método que también tiene debate científico
Aprendo Leyendo se apoya en los llamados métodos estructurados de alfabetización y en principios de la denominada ciencia de la lectura. El enfoque prioriza la enseñanza explícita de la relación entre letras y sonidos, la conciencia fonológica, la decodificación, la fluidez y la comprensión.
Tiene respaldo en numerosos estudios sobre aprendizaje lector, pero su aplicación y la forma en que algunos de sus promotores presentan el debate generan cuestionamientos dentro del campo educativo.
Investigadores vinculados al CONICET, entre otros especialistas, han advertido sobre el riesgo de reducir la alfabetización al aprendizaje de correspondencias entre sonidos y letras y señalan que leer y escribir también involucra dimensiones lingüísticas, culturales y sociales más amplias.
Es decir, tampoco estamos frente a una metodología cuya aplicación concreta esté fuera de toda discusión académica.
El dato que los medios omiten
Nada de esto demuestra que las mejoras sean falsas ni que exista una irregularidad. Pero sí son antecedentes necesarios para saber cuánto hubo de evaluación independiente y cuánto de validación dentro del mismo espacio que desarrolló e implementó el programa.

También llama la atención que buena parte de los medios nacionales y locales difundan los resultados positivos y presenten a Salvarezza únicamente por sus credenciales académicas, sin mencionar su vínculo previo con Intelexia ni los contratos millonarios firmados por la Provincia.
Si Aprendo Leyendo produjo una mejora real, una evaluación independiente debería fortalecer ese resultado. Después de casi $2.765 millones en contrataciones autorizadas, saber quién implementa, quién evalúa y quién difunde el éxito del programa está lejos de ser un detalle.

