Antes de la inauguración del puente General Belgrano, el cruce entre ambas provincias se realizaba en balsas. Medio siglo después, la falta de una alternativa vial vuelve a poner sobre la mesa un sistema que parecía superado.
La falta de una conexión alternativa entre Chaco y Corrientes volvió a quedar expuesta después de un corte de más de ocho horas en el puente General Manuel Belgrano. Ante esa situación, la administradora del Puerto de Barranqueras, Alicia Azula, propuso reactivar un servicio de balsas para trasladar camiones, automóviles, motocicletas y pasajeros.

La iniciativa todavía está en una etapa preliminar. Requeriría estudios de factibilidad, infraestructura en ambas costas, definición de accesos y un acuerdo entre los gobiernos provinciales. También hubo contactos con una empresa paraguaya interesada en operar el servicio, aunque todavía no existe una propuesta técnica ni comercial formal.
Volver a un sistema anterior al puente
Antes de que el puente General Belgrano fuera inaugurado en 1973, las balsas eran una de las principales formas de cruzar el Paraná entre Chaco y Corrientes. El viaducto reemplazó aquel sistema y marcó un salto decisivo para la integración regional.

El retroceso también puede medirse en tiempo. Antes de la inauguración del puente, el cruce en balsa o vapor estaba condicionado por las esperas para embarcar y por el estado del río. Algunos registros señalan que el traslado podía demandar cerca de una hora, pero en jornadas de tormenta, niebla o crecida llegaba a extenderse hasta seis horas. Medio siglo después, recuperar aquel sistema como respuesta a la falta de infraestructura moderna también implica volver a sus demoras e incertidumbres.
Por eso, la propuesta de recuperar las balsas medio siglo después tiene una carga difícil de ignorar. Puede servir como respuesta de emergencia ante cortes o accidentes, pero también transmite la imagen de una región obligada a revivir una solución del pasado porque nunca logró construir una alternativa moderna.
El segundo puente lleva décadas de anuncios, estudios y promesas sin ejecución. Mientras la circulación entre Resistencia y Corrientes crece, la respuesta vuelve a buscarse en un sistema que ya había sido superado.
La balsa puede ser útil como contingencia. El problema sigue siendo la falta de planificación e inversión para una conexión permanente entre ambas provincias.

