Según el INDEC, la inflación mensual fue del 2,1% y marcó la segunda baja consecutiva.
El Gobierno celebró la desaceleración, aunque el dato mantiene una inflación anual superior al 33% y el impacto de los aumentos continúa concentrándose en servicios y alimentos básicos.
La inflación de mayo fue del 2,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), y volvió a mostrar una desaceleración respecto del mes anterior. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una baja de 0,5 puntos porcentuales frente a abril, cuando había alcanzado el 2,6%.
Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año llegó al 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 33,2%.
El dato fue interpretado por el Gobierno como una señal de continuidad en su estrategia económica, aunque el número todavía refleja una fuerte pérdida del poder adquisitivo acumulada y una estructura de precios donde algunos sectores continúan mostrando incrementos por encima del promedio.
La cifra también llamó la atención porque coincidió con el índice de inflación informado por la Ciudad de Buenos Aires, que utiliza una metodología diferente, con mayor peso de los servicios y menor incidencia de los alimentos. A pesar de esas diferencias, ambos indicadores terminaron arrojando el mismo resultado.
La desaceleración comenzó luego del salto registrado en marzo, cuando el IPC había trepado al 3,4%. Desde entonces, la inflación bajó al 2,6% en abril y llegó al 2,1% en mayo, aunque todavía se mantiene lejos del objetivo oficial de perforar el 2% mensual.
Los rubros que más aumentaron
El mayor incremento del mes correspondió a Comunicación, con una suba del 3,4%, impulsada principalmente por los aumentos en los servicios de telefonía.
En segundo lugar quedó Educación, con un incremento del 2,9%, mientras que los menores aumentos se registraron en Bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y Prendas de vestir y calzado (0,3%).
Por categorías, los precios estacionales fueron los que más crecieron, con una suba del 3,5%, principalmente por el aumento de verduras, parcialmente compensado por la baja en algunas frutas.
Los precios regulados aumentaron 2,4%, mientras que la inflación núcleo —que excluye componentes estacionales y regulados— volvió a ubicarse por encima del 2%, después de haber cerrado abril en 1,9%.
Un dato por debajo de las expectativas del mercado
El resultado quedó levemente por debajo de las proyecciones privadas. Las consultoras habían estimado para mayo un aumento promedio cercano al 2,3%, con estimaciones que iban del 2,1% al 2,4%.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central, las proyecciones apuntan a que la inflación podría continuar descendiendo y ubicarse por debajo del 2% mensual hacia agosto.
Sin embargo, distintos analistas advierten que la desaceleración del índice general no implica necesariamente una mejora inmediata en la economía cotidiana, donde los consumidores siguen enfrentando aumentos significativos en alimentos, servicios y gastos esenciales.
Los alimentos que más aumentaron
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destacó que varios productos de consumo habitual registraron fuertes incrementos durante mayo y cuestionó que el INDEC aún no haya aplicado la actualización de ponderadores basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/18).
Según ese análisis, con una nueva estructura de medición —donde tendrían mayor peso los servicios y el transporte— la inflación del mes habría sido levemente superior.
Entre los alimentos con mayores aumentos se destacaron:
- Tomate redondo: subió 62,6% mensual.
- Lechuga: aumentó 14,3%.
- Papa: registró una suba del 12,9%.
- Cebolla: avanzó 10,2%.
- Batata: aumentó 6,8%.
En lácteos, también se registraron incrementos relevantes:
- Dulce de leche: +5,8%.
- Manteca: +5,7%.
- Leche entera en sachet: +5,4%.
- Queso sardo: +4,6%.
- Queso cremoso: +4,4%.
- Yogur firme: +4,2%.
Aunque el dato oficial muestra una nueva desaceleración del ritmo inflacionario, el desafío económico sigue concentrado en transformar esa baja estadística en una recuperación real del ingreso de los trabajadores y las familias, que todavía sienten el impacto de los aumentos acumulados.

