En una provocación deliberada, más recortes millonarios en universidades, Conicet y organismos estratégicos anunciados antes de la marcha.
En la antesala de una nueva Marcha Federal Universitaria, el gobierno de Javier Milei volvió a profundizar el ajuste sobre uno de los sectores más sensibles del país: la educación pública, la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
La decisión oficial de aplicar nuevos recortes millonarios sobre universidades nacionales, el Conicet y organismos estratégicos como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) fue interpretada en amplios sectores académicos como una provocación deliberada frente a la masiva movilización convocada para este martes en todo el país.
Mientras docentes, investigadores, estudiantes y trabajadores universitarios denuncian salarios pulverizados, laboratorios paralizados y fuga de profesionales, el Gobierno volvió a aplicar la “motosierra” sobre áreas que históricamente fueron pilares del desarrollo argentino. Todo bajo el argumento del “déficit cero”, aun cuando el ajuste impacta de lleno en el sistema científico, universitario y tecnológico nacional.
La modificación presupuestaria publicada oficialmente contempla recortes de enorme magnitud: más de 78 mil millones de pesos menos para Educación, una reducción de 5 mil millones en infraestructura universitaria y nuevos ajustes en organismos científicos que ya venían funcionando al límite. El Conicet perderá alrededor de 3 mil millones de pesos adicionales, mientras que la Agencia Nacional de Promoción Científica sufrirá otro recorte cercano a los 850 millones.
La señal política resulta difícil de ignorar: el Gobierno eligió anunciar el ajuste justo cuando crece el reclamo social en defensa de la universidad pública. Para muchos sectores académicos, ya no se trata solamente de un plan económico, sino de una política sistemática de desmantelamiento.
Desde las universidades advierten que el deterioro ya es crítico. Los salarios docentes y no docentes acumulan una caída brutal frente a la inflación y miles de investigadores denuncian que sostener proyectos científicos se volvió prácticamente imposible. Becas congeladas, laboratorios sin insumos, equipos sin mantenimiento y jóvenes profesionales emigrando al exterior forman parte de una crisis que se profundiza mes a mes.
El físico Jorge Aliaga, secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham, señaló que el impacto será todavía más severo en el funcionamiento cotidiano de las instituciones. Explicó que la reducción presupuestaria no sólo golpea el pago de gastos básicos, sino también programas de infraestructura y financiamiento internacional ya comprometidos.
Entre las universidades afectadas aparecen la Universidad Nacional del Nordeste, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de Entre Ríos y otras instituciones que tenían obras de infraestructura financiadas mediante créditos internacionales de la CAF. Muchas de esas inversiones ahora quedaron virtualmente paralizadas.
La situación del sistema científico tampoco escapa al deterioro. Investigadores del Conicet sostienen que el organismo atraviesa uno de los peores momentos desde el retorno de la democracia. La reducción presupuestaria afecta becas doctorales, proyectos de investigación, compra de equipamiento y programas de divulgación científica.
El bioinformático Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, advirtió que existe un “plan de desgaste” contra el sistema universitario y científico. Según describió, cada semana hay renuncias de docentes e investigadores que abandonan el país o dejan sus cargos porque los salarios quedaron completamente destruidos frente al costo de vida.
El ajuste también alcanza áreas que el propio oficialismo suele presentar como “estratégicas”. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales sufrirá recortes que comprometen proyectos satelitales y el desarrollo del lanzador Tronador. Al mismo tiempo, la Comisión Nacional de Energía Atómica perderá cerca de 20 mil millones de pesos, pese a que Milei suele reivindicar públicamente el potencial de la energía nuclear y la inteligencia artificial.
La contradicción resulta cada vez más evidente: mientras el Presidente habla de convertir a Argentina en una potencia tecnológica, su gobierno desfinancia precisamente los organismos que sostienen la producción científica nacional.
A esto se suman nuevos recortes sobre el INTA, el INTI, el Instituto Antártico Argentino y la Anlis Malbrán, debilitando sectores clave vinculados a la producción, la salud pública, el desarrollo industrial y la soberanía científica.
El exministro de Ciencia Roberto Salvarezza calificó la política oficial como un “estrangulamiento” deliberado del sistema científico argentino y alertó que la inversión nacional en ciencia caerá a niveles históricamente mínimos.
En paralelo, la crisis universitaria ya comenzó a escalar a nivel internacional. La Universidad Nacional de Río Negro presentó una denuncia ante la ONU para advertir sobre el deterioro del sistema universitario argentino y reclamar una intervención internacional en defensa del derecho a la educación superior.
Mientras tanto, el Gobierno redobla la confrontación política. Lejos de abrir una negociación seria con las universidades, Milei eligió profundizar el conflicto y sostener una lógica de ajuste permanente incluso en áreas consideradas esenciales para cualquier proyecto de desarrollo nacional.
La nueva Marcha Federal Universitaria volverá a poner en las calles un reclamo que ya excede lo salarial. Lo que millones de estudiantes, docentes e investigadores denuncian es el riesgo de vaciamiento de uno de los sistemas públicos más reconocidos de América Latina.
Porque detrás de cada recorte no sólo hay números: hay carreras que se abandonan, científicos que emigran, investigaciones que se frenan y universidades que empiezan a funcionar en condiciones cada vez más precarias. Y mientras eso ocurre, el discurso oficial parece cada vez más desconectado de la realidad que atraviesan las aulas, los laboratorios y los centros de investigación de todo el país.
La gran pregunta es ¿ el Poder judicial, donde está ? porque no se esta cumpliendo la ley ni las sentencias judiciales por parte de Milei.

