Comunidades originarias y campesinas de Pampa del Indio iniciaron un acampe este miércoles después de intentar cortar el acceso a la ciudad y ser desplazadas por un operativo de la Policía del Chaco, con presencia de efectivos armados y montada. El reclamo apunta a la falta de asistencia suficiente tras las inundaciones y a una situación social que ya había sido advertida formalmente al gobernador Leandro Zdero.
La protesta se desarrolló en medio de un fuerte malestar de familias afectadas por las lluvias, la pérdida de ingresos, la falta de alimentos, los problemas sanitarios y el deterioro de las condiciones de vida en comunidades rurales y barrios populares. El Gobierno provincial informó esta semana que mantiene operativos de asistencia en Pampa del Indio, pero las comunidades sostienen que la ayuda no llega o resulta insuficiente para los sectores más golpeados.
Reclamo social y respuesta policial
El conflicto escaló cuando manifestantes intentaron cortar rutas de acceso a Pampa del Indio. La Policía provincial intervino para impedir el bloqueo y desplazar a las personas que participaban de la protesta. El operativo incluyó presencia policial, montada y secuestro de elementos que la fuerza presentó como peligrosos.
Ante comunidades que reclamaban comida, salud, medicamentos y asistencia básica después de las inundaciones, la gestión de Leandro Zdero respondió con policías armados y caballos. La prioridad oficial apareció puesta en liberar la circulación antes que en abrir una respuesta directa frente a un reclamo que venía acumulándose desde hacía semanas.
El acampe quedó instalado como forma de presión para exigir la presencia del Gobierno provincial. Los manifestantes reclaman asistencia alimentaria, atención sanitaria, medicamentos, funcionamiento de comedores, apoyo a productores y medidas concretas para comunidades originarias y campesinas.
Pedidos presentados antes del acampe
Los reclamos ya habían sido formalizados el 8 de abril en notas dirigidas al gobernador Leandro Zdero. En uno de los documentos, integrantes de comunidades originarias y campesinas de Pampa del Indio describieron una “dramática situación” de familias en estado de indigencia y pidieron una audiencia urgente para abrir un canal de diálogo con el Ejecutivo provincial.
En ese escrito reclamaron la revisión de planes sociales, el funcionamiento de merenderos comunitarios, la continuidad y ampliación de módulos alimentarios Ñachec, la provisión de medicamentos, más médicos generalistas, pediatras y técnicos para hospitales y centros de salud rurales, campañas de vacunación, control nutricional, útiles escolares, guardapolvos, cocineras, personal de limpieza y serenos para escuelas. También solicitaron semillas, combustible, roturación de suelos, regularización dominial, extensión de redes eléctricas rurales, tarifa social y acceso al agua potable.
Otro planteo dirigido al gobernador sostuvo que la situación de las comunidades indígenas debe abordarse dentro de un marco constitucional, convencional y legal, por tratarse de sectores históricamente afectados por racismo estructural, exclusión, desigualdad persistente y limitaciones en el acceso al trabajo formal, la salud, la educación y otros derechos básicos. El documento también cuestionó que el programa Volver al Trabajo haya sido aplicado con criterios que no contemplan esas condiciones estructurales.
La asistencia oficial quedó bajo discusión
El Gobierno chaqueño informó el 28 de abril que mantenía un “operativo sostenido” en Pampa del Indio, con intervención en barrios y parajes afectados por las lluvias. La comunicación oficial señaló la participación del área de Desarrollo Humano y del programa Ñachec, y citó al concejal Víctor Maidana, quien destacó recorridas y entrega de respuestas en el territorio.
El acampe en Pampa del Indio muestra que esa asistencia, al menos para las comunidades que salieron a reclamar, no resolvió la emergencia. Los pedidos presentados por escrito antes de la protesta hablan de comedores sin funcionamiento pleno, problemas de salud pública, falta de medicamentos, caída de ingresos, deserción escolar y dificultades para sostener la producción.
La gestión provincial de Zdero enfrenta un reclamo que combina emergencia hídrica, pobreza estructural y una fuerte demanda indígena. La respuesta policial puede liberar una ruta por unas horas, pero no resuelve el problema de fondo: comunidades que pidieron asistencia social, no fueron escuchadas y terminaron acampando para reclamar lo elemental.

