Por Luis Mancini - @apenasunperiodista
Marta Soneira ha demostrado ser una administradora excelente al frente del Instituto de Colonización. Bajo su conducción, el organismo recuperó orden, transparencia en los procesos y una mirada productiva sobre las tierras fiscales, priorizando a los pequeños y medianos productores del Chaco que sostienen con trabajo real a nuestra provincia.
Los ataques que hoy circulan no son casuales. Buscan ensuciar su imagen con denuncias armadas y operaciones mediáticas, justo cuando su gestión toca intereses que durante años manejaron la tierra como botín político. No hay irregularidades probadas, pero sí un patrón: cada vez que una funcionaria gestiona sin someterse a los aprietes de siempre, aparecen las carpetas.
Preocupa el rol de un sector del Poder Judicial que actúa con tiempos y criterios políticos. Causas que avanzan a velocidad récord cuando el objetivo es disciplinar, mientras cajonean expedientes incómodos durante años. Esa doble vara no es justicia: es persecución.
La sociedad chaqueña sabe distinguir. Soneira gestiona, rinde cuentas y muestra resultados. Los que hoy la difaman no buscan verdad, buscan sacarla del medio. Si la política se dirime en la justicia militante, pierde la democracia y perdemos todos.
Defender a quienes trabajan bien no es corporativo: es defender que la función pública valga la pena. Marta Soneira es una excelente administradora. Y ninguna operación va a tapar ese hecho.

