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marzo 5, 2026

"Si pierdo que no se note"

La Rosada busca una salida ante la presión de los gobernadores para evitar una señal de retroceso presidencial. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, comenzó a ofrecer una compensación a las provincias por la reducción del impuesto a las Ganancias incluida en el proyecto de reforma laboral, una medida que impacta de lleno en la coparticipación y tensiona la relación con los mandatarios provinciales.

Según fuentes al tanto de las conversaciones, Caputo planteó como alternativa coparticipar el impuesto al cheque, actualmente percibido en su totalidad por el Estado nacional. La idea fue mencionada públicamente por el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, antes de ingresar a una reunión con sus pares Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, en un encuentro que funcionó como una señal política de advertencia hacia el Ejecutivo.

La maniobra del ministro apunta a sostener el capítulo fiscal de la reforma laboral —en particular la reducción de cargas vinculadas a Ganancias para los empresarios— sin obligar a Javier Milei a dar marcha atrás de manera explícita. En el oficialismo temen que una concesión abierta ante los reclamos provinciales exponga al Presidente como debilitado, incluso más que un eventual naufragio legislativo de la iniciativa.

Sin embargo, el atajo propuesto no está exento de dificultades. La estrategia consiste en compensar la caída de un impuesto coparticipable en un 50% con la cesión parcial de otro tributo que hoy es captado íntegramente por la Nación. Al cierre de esta nota, seguía sin definirse si esa compensación se instrumentaría de manera inmediata junto con una eventual media sanción en el Senado o si requeriría un nuevo trámite parlamentario.

El interrogante no es menor: cualquier modificación en materia tributaria debe iniciarse en la Cámara de Diputados, lo que podría demorar la implementación y alimentar la desconfianza de los gobernadores aliados. Esa incertidumbre ya generó movimientos en el plano político. Cerca de un mandatario de Provincias Unidas señalaron que se evalúa convocar a una reunión en el Consejo Federal de Inversiones, el ámbito donde confluyen los gobernadores de las 24 jurisdicciones.

Las dificultades para cerrar un acuerdo por la reforma laboral forzaron incluso gestos de alto nivel. Diego Santilli debió presentarse este jueves en la Casa de Salta, donde Sáenz, Jaldo y Jalil se reunían para fijar una posición común frente al Gobierno. En paralelo, el ministro del Interior participó del encuentro para intentar contener el conflicto, mientras Caputo avanzaba con la oferta de compensación como vía de escape.

Desde el Congreso, el diputado Guillermo Michel puso números concretos sobre la mesa. Según sus estimaciones, la reforma laboral implicaría una baja proyectada de $3,1 billones en la recaudación del impuesto a las Ganancias, equivalente a 0,3 puntos del PBI. De ese total, $1,7 billones corresponderían a recursos que hoy reciben las provincias.

Para compensar ese faltante, Michel sostuvo que sería necesario coparticipar al menos un 20% de la recaudación del impuesto al cheque. “En el presupuesto 2026 el gobierno proyecta recaudar $16,7 billones por este tributo, el equivalente a 1,62 puntos del PBI. Para cubrir la pérdida provincial, habría que coparticipar, como mínimo, un quinto de esa recaudación”, explicó.

Mientras tanto, los gobernadores mantienen la presión para que el Ejecutivo retire el capítulo de Ganancias de la reforma laboral. La negociación sigue abierta, pero el margen político del Gobierno se estrecha: cualquier salida deberá equilibrar la necesidad de sostener el discurso de firmeza presidencial con el costo real de desfinanciar a las provincias.