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abril 20, 2026

Una protesta que desborda al Gobierno de Zdero

La protesta que este martes volvió a ocupar el centro de Resistencia dejó de ser un reclamo sectorial para convertirse en una expresión multisectorial del creciente malestar social frente a las políticas del gobierno de Leandro Zdero. Trabajadores del interior provincial, productores, gremios estatales como UPCP y ATE, personal de Salud, madres afiliadas al INSSSEP y organizaciones nucleadas en la Multisectorial confluyeron en una movilización que rodeó la Plaza 25 de Mayo, bajo un fuerte operativo policial que contrastó con la ausencia de respuestas políticas.

La masividad y diversidad de los sectores presentes expusieron con claridad que el conflicto ya no se limita a un área puntual del Estado, sino que refleja un rechazo cada vez más amplio a una estrategia de ajuste que el Ejecutivo provincial intenta presentar como “ordenamiento”, pero que en los hechos se traduce en pérdida de derechos y deterioro de los ingresos.

Durante la manifestación, el secretario general de ATE Chaco, Isaac Chaparro, fue contundente al describir el impacto social de las medidas adoptadas por la gestión de Zdero. “Cuando le sacan el salario a un trabajador, se lo sacan a sus hijos. Esto es un atropello a las familias”, afirmó, al tiempo que advirtió que el recorte no se detiene en un solo organismo. “Hoy le toca a Producción, mañana será otro sector. Si nos quedamos con los brazos cruzados, esto avanza”, alertó.

El eje del conflicto es la eliminación del Fondo Estímulo Profesional (FEP), una decisión que los trabajadores interpretan como un símbolo de una política de recortes más amplia, aplicada sin diálogo ni gradualismo. Para los empleados estatales, la medida no sólo implica una merma salarial directa, sino que consolida un proceso de precarización laboral que se profundiza mes a mes, especialmente en los sectores con menores ingresos.

Mientras tanto, el Gobierno provincial insiste en un discurso de austeridad y responsabilidad fiscal, pero evita abrir canales de negociación reales. La respuesta oficial se limita a justificar el ajuste con argumentos contables, sin atender el impacto concreto sobre quienes sostienen el funcionamiento del Estado. La presencia policial durante la protesta, lejos de descomprimir la situación, reforzó la percepción de un Ejecutivo más preocupado por el control que por el diálogo.

Sin instancias efectivas de negociación y con la amenaza de nuevas medidas de fuerza —que incluyen acciones judiciales y un endurecimiento del plan de lucha—, el conflicto en el Ministerio de la Producción se consolida como uno de los principales focos de tensión social en el Chaco. La movilización dejó un mensaje claro: el ajuste impulsado por el gobierno de Zdero no sólo genera rechazo, sino que comienza a unificar demandas y resistencias que exceden largamente a un sector puntual. Y todo indica que la conflictividad social, lejos de disiparse, recién empieza.