Barranqueras amaneció con desagües pluviales bloqueados con bolsas de arena en Villa Forestación, justo cuando la ciudad sigue lidiando con anegamientos. El hallazgo disparó acusaciones cruzadas y volvió a encender la pelea política en medio de una emergencia que, en los papeles, es provincial y dura hasta el 31 de agosto.
Qué se denunció
Trabajadores municipales detectaron bolsas de arena colocadas dentro de los desagües y registraron la situación en video. Desde el entorno municipal lo presentan como una acción deliberada para impedir el escurrimiento y después culpar a la gestión local.
En ese mismo contexto, aparecen dos líneas de conflicto: por un lado, un funcionario municipal habló de “mano negra” y lo llevó directo al terreno político; por el otro, el intendente Roberto Benítez pidió “despolitizar” la emergencia y afirmó que la asistencia recibida no coincidió con lo anunciado (mencionó el envío de 500 bolsas vacías cuando se decía que venían con arena).
La emergencia hídrica de fondo
El dato estructural, menos escandaloso pero más importante, es que Chaco está bajo Emergencia Hidrometeorológica por decreto provincial (Decreto 2/2026), con vigencia hasta el 31 de agosto de 2026. El texto encomienda a la Administración Provincial del Agua (APA) la conducción operativa y habilita un fondo especial de hasta $1.500 millones para acciones y gastos excepcionales vinculados a la emergencia.
El decreto también deja una pista clave para entender por qué cualquier sabotaje sería gravísimo: describe lluvias extraordinarias desde diciembre de 2025, anegamientos y colapso de drenajes, y advierte que pueden repetirse eventos intensos con suelos saturados. En el AMGR, menciona registros mensuales muy por encima de promedios históricos y explica que lluvias concentradas exceden la capacidad de diseño del sistema pluvial urbano.
Lo que se juega ahora
Tres cosas, bien concretas:
- Si los desagües se tapan a propósito, no es “picardía”: es poner en riesgo barrios enteros en un escenario donde el sistema ya está al límite.
- Aun sin sabotaje, el propio gobierno provincial viene pidiendo colaboración ciudadana para no obstruir desagües y bocas de tormenta, porque con lluvias intensas el escurrimiento puede demorar y cualquier tapón empeora todo.
- La discusión política tapa el punto central: coordinación real entre municipio, provincia y APA, con información verificable sobre asistencia, obras de drenaje y funcionamiento de bombeos.
La emergencia hídrica ya es el nuevo clima permanente del Gran Resistencia, si no se transparentan operativos, recursos y responsabilidades, la próxima lluvia vuelve a convertir todo en una guerra de videos, conferencias y barrios bajo agua.

