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abril 20, 2026

Acuerdo UE–Mercosur: el festejo de Zdero y la advertencia del campo

Mientras el gobernador Leandro Zdero celebró en X la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea como un hecho “histórico” y “estratégico”, desde el agro chaqueño apareció una voz bastante menos eufórica: la de un dirigente de Federación Agraria que plantea una idea incómoda y simple. Si el mercado sigue concentrado y los precios se “arreglan” entre pocos, el acuerdo puede ser enorme en los papeles y chiquito en el bolsillo del productor.

Lo que dijo Zdero en X: “se abren puertas” y hay que “cambiar la matriz”

El sábado 17 de enero de 2026, tras la firma del acuerdo en Asunción, Zdero publicó un mensaje celebratorio: lo calificó como “histórico” y sostuvo que es “estratégico para el crecimiento” y que “se abren puertas para los mercados”, con la promesa de trabajar para que el Chaco se integre y “cambie su matriz”.

El tono es el típico de redes cuando todo parece fácil: acuerdo igual oportunidad, oportunidad igual desarrollo. Suena bien, claro. La parte complicada es que el desarrollo no llega por delivery.

Lo que marcó Federación Agraria: sin precios claros, la ganancia queda arriba

En una entrevista radial el dirigente rural de Federación Agraria y productor agropecuario Javier Druzianich lo dijo claramente: no espera que el acuerdo mejore la situación de los pequeños y medianos productores porque “el negocio siempre queda en manos de cinco empresas” que terminan fijando condiciones. Puso un ejemplo concreto con el girasol: mientras afuera el valor es más alto, acá se paga bastante menos, y habló de “falta total de transparencia” en el mercado.

También apuntó a un segundo problema que en el Chaco es vida cotidiana: la logística. Describió demoras, saturación y camiones parados días, y lo ubicó como un problema estructural que termina dejando al productor sin margen y sin herramientas.

El contraste

La diferencia entre ambos mensajes es bastante directa. Zdero habla de “integrarnos al mundo”. Druzianich habla de quién cobra primero cuando “el mundo” paga: si el precio lo define un puñado y la logística te come vivo, el productor no ve el beneficio.

El acuerdo puede ser una oportunidad real, pero solo si se traduce en algo entendible y medible para la provincia. Precios más transparentes, competencia real para que no se “acomoden” valores, y una logística que no convierta cada cosecha en una carrera de obstáculos. Si no, va a quedar como tantas cosas en Argentina: un anuncio grande con resultados chicos.