Los Hijos de los Barrios quedaron afuera de la grilla del Festival Nacional del Chamamé 2026 y se dieron explicaciones públicas y versiones cruzadas.
La presidenta del Instituto de Cultura de Corrientes, Lourdes Sánchez, salió a responder las críticas y sostuvo que la ausencia del grupo se explica por límites presupuestarios y un acuerdo que no se cerró. Desde el lado de la banda, la respuesta fue la contraria: “no fue por plata”, dijeron, y apuntaron al destrato y a una secuencia de idas y vueltas internas que, según su relato, reiniciaba todo “desde cero” cada vez que cambiaba el interlocutor.
El hueco en la grilla que hizo ruido
El detonante fue simple: se difundió la programación y Los Hijos de los Barrios no estaban. Para un grupo que viene participando de la Fiesta desde fines de los 90 (según recordaron ellos mismos), la ausencia no pasó desapercibida y disparó reacciones en redes, comentarios y un interrogante: “¿pero quién arma la grilla?”.
El contexto tampoco ayudó. En la previa ya se hablaba de una grilla con menos números por noche, y eso hizo que cualquier ausencia se lea como recorte, reordenamiento o pelea silenciosa.
La explicación oficial: presupuesto y acuerdo que no cerró
Sánchez reconoció que entiende el enojo, pero planteó que la Fiesta trabaja “acotada a un presupuesto” y que es imposible conformar a todos. Sobre Los Hijos de los Barrios, dijo que le “duele” que no estén, pero que simplemente “no llegamos a un acuerdo”. En otra intervención, vinculó el faltazo a un desacuerdo económico.
Dicho de otro modo: la organización admite que es un nombre importante, pero también que hay un límite. El problema es que, cuando el límite se explica tarde, el público no escucha “límite”, escucha “desprolijidad”.
La respuesta del grupo: “no fue por plata” y la negociación en modo reinicio
En un video en vivo, Néstor y Tomás Barrios detallaron su versión: dijeron que hubo contactos previos, que en un momento les pidieron sumar invitados, que se hablaron nombres y posibilidades, pero que el diálogo cambió de manos varias veces y cada nueva conversación arrancaba como si no hubiera historial. “Desde cero”, fue la frase que dejó picando.
También negaron que la cuestión fuera económica y centraron el reclamo en el destrato y la “injusticia”. Incluso intentaron desactivar una lectura política directa: pidieron no cargarle la responsabilidad al gobernador Valdés ni a la propia Sánchez, y sugirieron que el problema está en la cocina interna de cómo se contrata y se arma la programación.
Cuando la Fiesta es gigante, el criterio tiene que ser gigante
El Festival Nacional del Chamamé 2026 comienza el viernes 16 de enero en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola. Y aunque el escenario sea el mismo, la discusión de fondo siempre vuelve: con qué reglas se arma la grilla, quién decide, cómo se negocia y qué se considera “justo” cuando el evento se presenta como patrimonio cultural y, al mismo tiempo, funciona con lógica de producción.
Porque “como dice la canción” queda más natural que “el título” y, encima, suena menos a que estoy señalando el truco. Tenés razón.
En este cruce, la organización habla de “presupuesto” y el grupo habla de “destrato” y de idas y vueltas que se reiniciaban una y otra vez. Puede que haya razones atendibles de ambos lados, pero el saldo es uno: un grupo con historia en la Fiesta queda afuera y la explicación llega tarde, cuando el malestar ya está instalado.

