SAMEEP arrancó el cierre e inicio de año con dos frentes abiertos que se retroalimentan: por un lado, el malestar interno por pagos escalonados de sueldos y aguinaldo, sin fechas claras; por el otro, un servicio de agua que vuelve a fallar en zonas clave del Gran Resistencia y después “celebra” como novedad la reparación de lo que no debería romperse tan seguido.
Sueldos y aguinaldo escalonados: “queremos certidumbre”
La queja de los trabajadores se concentra en algo básico: previsibilidad. Desde el gremio señalaron que el aguinaldo se terminó de cobrar en cuotas y que el salario se viene abonando de manera escalonada por categorías, lo que estira los plazos y complica la economía familiar por intereses y vencimientos.
En ese marco, hubo manifestación frente a Casa de Gobierno y el reclamo volvió a apuntar a la falta de una fecha cierta para cobrar el sueldo y otros conceptos. Entre ellos, el “refrigerio”: según lo expresado por referentes sindicales, la Provincia habría depositado ese ítem, pero la empresa no tenía definida una fecha de pago.
La tensión no es nueva: días antes, el personal ya venía en asambleas y movilización, denunciando incertidumbre por el aguinaldo y planteando que se barajaban esquemas de pago escalonado.
La otra mitad del problema: barrios sin agua y la “noticia” es volver a la normalidad
Mientras puertas adentro se discute cómo y cuándo se paga, afuera el servicio también cruje. El jueves 1 de enero se informó la reparación de una cañería de impulsión a la salida de la Cisterna Norte, con el inicio de la normalización del servicio en la zona norte de Resistencia.
Durante los trabajos, se registró baja presión en barrios del norte de la capital y también en Colonia Benítez y Margarita Belén, abastecidas por el acueducto. Luego se comunicó que el restablecimiento sería progresivo, recuperando caudal y presión.
Desde la conducción, el presidente de SAMEEP, Nicolás Diez, pidió disculpas por los inconvenientes y destacó el esfuerzo del personal durante el feriado; también se sumó el vocal Rubén Custiniano resaltando la rapidez de la respuesta.
Cuando “volver a tener agua” se vuelve un logro institucional
El cuadro es incómodo y bastante claro: SAMEEP enfrenta un conflicto salarial que erosiona el clima interno y, en paralelo, sostiene un sistema de abastecimiento que se resiente con roturas e intervenciones de emergencia. En ese contexto, cada reparación termina presentada como hito, aunque para miles de usuarios sea apenas el punto de partida para volver a una presión normal en la canilla.
El riesgo, si no hay un cambio de fondo, es el de siempre: trabajadores con incertidumbre de cobro y vecinos con incertidumbre de suministro. Dos inseguridades distintas, una misma empresa pública en el medio, y un servicio esencial que no debería depender del “aguante” cotidiano como si fuera un plan de gestión.

