Tras un inesperado traspié del oficialismo, el inicio del debate por la reforma laboral en el Senado volverá a postergarse. El proyecto aún no ingresó a la Cámara alta porque falta la firma del presidente Javier Milei, que viajó a Noruega para asistir a la ceremonia del Nobel de la Paz otorgado a la venezolana María Corina Machado. Sin ese aval formal, la discusión en comisión deberá esperar.
La demora fue confirmada por la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, quien admitió que la falta del texto frenó la conformación de las comisiones. Aunque dejó abierta la posibilidad de que la Comisión de Trabajo pueda constituirse en breve, ya es prácticamente un hecho que el tratamiento no comenzará antes de la próxima semana.
El tema también fue parte de la conversación que Bullrich mantuvo con la presidenta del Senado, Victoria Villarruel. Según fuentes legislativas, el encuentro se desarrolló en buenos términos, pero terminó con un reconocimiento implícito: sin el proyecto enviado desde el Ejecutivo, no había margen para avanzar con el trámite acelerado que pretendía el oficialismo. Como resultado, Villarruel convocará para el martes próximo a una reunión de jefes de bloque, donde deberá definirse la integración de las comisiones y el nuevo esquema de funcionamiento interno.
El panorama en el Senado está en pleno movimiento. Con la decisión de Luis Juez de abandonar el PRO y conformar un monobloque bajo la etiqueta Frente Cívico —aunque integrado en un interbloque junto a La Libertad Avanza— el oficialismo suma un número clave para disputar espacios en las comisiones: llegaría a 21 senadores. El PRO, en cambio, queda reducido a apenas tres bancas, luego de la salida de Beatriz Ávila y ahora la del cordobés.
La reorganización interna llega en un contexto de tensiones recientes. Bullrich y Villarruel se vieron nuevamente las caras después del cruce del 28 de noviembre, cuando la vicepresidenta no concedió la palabra a la senadora libertaria al cierre de la sesión de jura de los nuevos legisladores. Según voceros de ambas, esta vez la reunión fue cordial y centrada en cuestiones administrativas, aunque no dejó de revelar fricciones sobre la conducción del bloque y la distribución de espacios.
Uno de los puntos discutidos fue el pedido de Bullrich para que se asigne un despacho a Enzo Fullone, quien reemplazará a Lorena Villaverde como senador por Río Negro. Villaverde había sido electa pero su diploma no fue aprobado debido a antecedentes penales —incluido uno vinculado al narcotráfico—, lo que la llevó a renunciar antes de asumir. Villarruel rechazó el pedido, recordando que Fullone aún no juró y que no corresponde otorgar oficinas a legisladores que no hayan tomado posesión formal del cargo.
Mientras el oficialismo intenta ordenar su bloque y recuperar control sobre el ritmo legislativo, la reforma laboral —pieza central del paquete económico del Gobierno— continúa acumulando demoras que complican su estrategia de avanzar con rapidez en el Congreso.

