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abril 20, 2026

Quinto aumento de nafta en un mes en Chaco: la Súper ya está arriba de $1.700 y no afloja

El precio de los combustibles volvió a subir en el Chaco este fin de semana y completó cinco aumentos desde comienzos de noviembre. En Resistencia, la nafta súper de YPF quedó en $1.723 por litro, mientras que las versiones premium en otras petroleras ya superan los $2.000, en un contexto donde salarios y tarifas corren muy por detrás de las pizarras.

Quinta suba en un mes y precios al límite en Resistencia

La nueva suba se registró entre el sábado 7 y el domingo 8 de diciembre y se suma a los sucesivos ajustes aplicados desde el 2 de noviembre, configurando cinco aumentos en poco más de un mes. Distintos relevamientos en estaciones de servicio de Resistencia confirman que, tras el último movimiento, YPF dejó estos valores de referencia: nafta Súper a $1.723, Infinia a $1.929, Diésel 500 a $1.723 e Infinia Diésel a $1.915.

En el resto de las marcas, el panorama no es mejor. Axion vende la Súper a $1.711, la nafta Quantum a $2.019, el Diésel X10 a $1.854 y el Quantum Diésel a $2.059. Shell, por su parte, tiene la Súper a $1.774, la V-Power nafta a $2.052, el Evolux Diésel a $1.778 y el V-Power Diésel a $2.044. En todos los casos se trata de valores que se ubicaban por debajo de estos niveles a fines de octubre y que subieron entre 5 % y casi 9 % en pocas semanas.

Los registros de medios locales ya daban cuenta, a comienzos de diciembre, de que las naftas premium habían perforado el techo simbólico de los $2.000 por litro en la provincia. El nuevo ajuste no hizo más que consolidar ese piso para los combustibles de mayor calidad, mientras la nafta Súper acumuló una suba de dos dígitos en el último mes.

De la pizarra al bolsillo: cuánto se encareció llenar el tanque

Con los precios actuales, llenar un tanque de 45 litros con nafta Súper de YPF en Resistencia supera los $77.000, y si se trata de 50 litros, el monto se acerca a los $86.000. En el caso de las naftas premium, ese mismo tanque ya se ubica por arriba de los $100.000 en algunas marcas, según los relevamientos de precios en el NEA.

El impacto es directo sobre trabajadores que dependen del auto o la moto para ir a sus empleos, pequeños comerciantes que reparten mercadería, y familias que ya recortaron salidas y viajes. Mientras tanto, las paritarias públicas y privadas en la región vienen corriendo detrás de una canasta básica que se encarece cada vez que sube el combustible, porque el transporte de alimentos y productos depende del gasoil que también aumentó.

En provincias como Chaco, donde el transporte público es limitado y muchos barrios dependen del vehículo particular para conectarse con el centro o con otras localidades, la suba de la nafta no es solo un problema de “automovilistas”: repercute en el precio del boleto, en los fletes, en la logística de la producción agrícola y comercial, y termina llegando a la góndola.

Impuestos, decisiones políticas y una región en desventaja

Más allá de los anuncios empresariales, una parte clave de los aumentos recientes está vinculada a la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del impuesto al dióxido de carbono, que el Gobierno nacional empezó a destrabar a partir del 1 de diciembre luego de varios meses de atraso. Solo por la actualización impositiva se sumaron más de $17 por litro en naftas y cerca de $22 por litro en gasoil en algunas regiones, a lo que cada petrolera le agregó sus propios ajustes por costos y tipo de cambio.

En el NEA, estos incrementos se sienten con más fuerza por la combinación de salarios más bajos que la media nacional, mayores distancias para el transporte de cargas y una matriz productiva muy dependiente del gasoil para mover la economía regional. Chaco, Misiones, Corrientes y Formosa acumulan así un “sobreprecio estructural” que golpea doble: en el surtidor y en la cadena de precios que se forma a partir de ahí.

Mientras la discusión pública se concentra en números macro y en la quita o no de subsidios, la realidad cotidiana en la provincia es bastante más simple y más cruda: cada aumento de nafta obliga a recalcular si se llega a fin de mes, si se viaja menos, si se comparte auto o si directamente el vehículo queda guardado. Y en una economía que ya ajustó salarios, jubilaciones y programas sociales, el quinto aumento de combustibles en un mes es una señal clara de quién sigue pagando la cuenta.