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marzo 6, 2026

Fútbol para Todos: la Justicia tiró abajo el relato y absolvió a todos, incluido Capitanich

La causa “Fútbol para Todos”, durante años usada como emblema de la corrupción en el kirchnerismo y en el manejo del fútbol argentino, terminó con un fallo que desarma ese relato en sede judicial. El Tribunal Oral Federal Nº 1 absolvió a todos los exfuncionarios y dirigentes imputados y declaró nulo el alegato del fiscal, al considerar que no constituía una acusación válida. En síntesis: no se probó delito y la acusación se cayó.

Entre los beneficiados por la resolución se encuentra el exgobernador chaqueño y exjefe de Gabinete, Jorge Capitanich, uno de los nombres más apuntados políticamente en esta causa, que ahora queda absuelto en forma plena junto a Aníbal Fernández y el resto de los acusados.

Un relato que no resistió el paso por los tribunales

El fallo fue firmado por los jueces José Michilini, Adrián Grunberg y Ricardo Basílico. Después de escuchar las últimas palabras de los imputados, el tribunal deliberó y resolvió dos cosas clave: la absolución de todos los acusados y la nulidad del alegato del fiscal Miguel Ángel Osorio.

Osorio había pedido penas de hasta 3 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos para algunos exfuncionarios, entre ellos Capitanich y Aníbal Fernández. Sin embargo, los jueces consideraron que el alegato no cumplió con los requisitos básicos de una acusación: no ordenó la prueba de manera consistente, no explicó con claridad cómo se configuraban los delitos y no logró vincular de forma sólida los hechos con la responsabilidad penal de los imputados.

En la práctica, el tribunal sostuvo que no había una acusación jurídicamente sostenible. Sin acusación válida, no puede haber condena. Por eso la absolución fue total, para todos y en todos los cargos.

Qué se investigaba en “Fútbol para Todos”

La causa se inició en 2014 a partir de una denuncia de la entonces diputada Graciela Ocaña. El eje de la acusación era que el programa “Fútbol para Todos”, mediante el cual el Estado pagaba a la AFA por los derechos de televisación de los partidos de Primera División para emitirlos por TV abierta, habría sido utilizado para desviar fondos públicos y alimentar un circuito de negocios privados a través de cheques y financieras.

La investigación avanzó durante años con allanamientos en la AFA, en clubes y en financieras, y con la imputación de exfuncionarios, dirigentes deportivos y empresarios. La figura central era la administración fraudulenta agravada en perjuicio del Estado.

Sin embargo, en el juicio oral ese esquema se fue desmoronando. Los peritajes contables, los informes oficiales y los testimonios no lograron demostrar:

– Un perjuicio concreto y cuantificable para el Estado.
– Un circuito paralelo de fondos distinto al funcionamiento habitual de la AFA.
– Un desvío deliberado de dinero que pudiera sostener una maniobra fraudulenta.

Además, las defensas insistieron en un punto técnico que terminó siendo clave: una vez que el dinero ingresaba a la AFA como pago por los derechos de TV, dejaba de ser “fondo público” en sentido estricto. Si no hay fondos públicos y no se acredita un perjuicio al Estado, se cae la figura penal que motorizó toda la causa.

El tribunal, al declarar nulo el alegato fiscal y absolver a todos, convalidó en los hechos esa lectura: lo que durante años se presentó como una gran causa de corrupción no logró traducirse en prueba sólida dentro del expediente.

Capitanich, del centro del relato a la absolución plena

En el plano político, uno de los nombres que más pesaban en la causa era el de Jorge Capitanich. Como exjefe de Gabinete y figura central del armado político del kirchnerismo, fue señalado durante años como uno de los responsables del supuesto desmanejo de “Fútbol para Todos”. A eso se sumó, en el caso de Chaco, la utilización permanente de la causa como argumento en su contra en el debate público y en las campañas electorales.

El fiscal había pedido para Capitanich una condena de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El fallo del TOF cambia por completo ese escenario: lo absuelve en todos los cargos, junto con el resto de los imputados, y declara inválido el alegato que lo acusaba.

La resolución no borra la discusión política sobre cómo se gestionó el programa ni el debate sobre el rol del Estado en el negocio del fútbol, pero sí cierra, en términos judiciales, un capítulo que fue usado durante más de una década como prueba de una supuesta trama de corrupción estructural.

Once años después de iniciada la causa, el resultado en los tribunales es contundente: ningún condenado, acusación fiscal declarada nula y un relato político que, al momento de contrastarse con las pruebas, terminó derrumbado. Entre los principales beneficiados por ese desenlace está Capitanich, que queda absuelto de manera categórica en una de las causas que más se usó para intentar desgastarlo.