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marzo 5, 2026

Elecciones Legislativas: No hubo “rotundo triunfo”

Por Oscar Meza

Fui fiscal y fiscal general. Vi de cerca el escrutinio con boleta única de papel. No fue un “rotundo triunfo” de nadie. Hubo desprolijidades, hubo picardías y, sobre todo, hay una tarea urgente de unidad y autocrítica en el campo nacional, popular y democrático.

Lo que vi en la escuela

En la escuela donde me tocó actuar, varios referentes de La Libertad Avanza mostraron una inclinación demasiado cómoda a “resolver rápido” por vías que no son las más sanas ni transparentes. No es prejuicio: lo observé. Y también vi cuadros experimentados de fiscalización con poca disposición a cuidar las formas democráticas. Digo lo que vi y me hago cargo.

No compro la etiqueta de “rotundo triunfo”. En Chaco y en Buenos Aires se habló de diferencias de medio punto. Acá mismo, LLA ganó por unos 4.700 votos, y mientras escribo esto se hablaba de recuperar alrededor de 3.000 en el conteo final. Eso no es arrasar; es un resultado modesto y discutido que exige revisar con lupa las actas en el escrutinio definitivo.

Boleta única: el problema no es votar, es contar

La boleta única de papel rompió una tradición práctica del recuento. Antes separábamos votos completos y cortes por categoría; hoy, en la mesa, lo que tenés son palitos en la pizarra o en un papel. Sin las boletas físicas por partido, el conteo se vuelve engorroso y, en ese barro, el que tiene más maña intenta cerrar números a su favor. No digo que la BUP complique la emisión del voto; digo que complicó seriamente el escrutinio. A todos nos costó “cómo computar” sin el respaldo físico para recontar si hacía falta. Por eso insisto: hay que revisar acta por acta con seriedad.

Unidad, autocrítica y 2027

Más allá del resultado final en provincia y nación, los que militamos en el campo nacional, popular y democrático no podemos subestimar al adversario. Hay una disputa global en todo el mundo, donde los sectores económicos, políticos y militares concentrados entienden que la democracia entorpece sus ganancias obscenas y privilegios, y están dispuestos a defender sus intereses con uñas y dientes, a sangre y fuego. Frente a eso, necesitamos humildad y grandeza.

Autocrítica sin maquillaje: en Chaco, de diez listas, siete venían del campo nacional y popular hace tres años. Hay compañeros que hacen números y hablan de unos 40.000 votos dispersos. Si los que se identifican con nuestro campo suman 51–52%, ¿cómo puede ser que estemos peleando por 45–46%? Parte de esa respuesta está en las conductas: soberbias, egos, partidos paralelos por cargos no concedidos. No alcanza con decirse peronista; hay que demostrarlo con unidad real y desprendimiento.

También pregunto por las organizaciones que deberían ser columna vertebral. ¿Dónde estuvo la CGT todo este tiempo? Si avanzan una reforma tributaria y una reforma laboral que nos retrotraen al siglo XIX, habrá que responder con organización y coraje cívico, no con discursos de sobremesa.

Si damos vuelta esta elección, mejor. Si no, 2027 está a la vuelta de la esquina. En estos dos años hay que ordenar la casa, discutir con valentía y corregir errores puertas adentro, sin soberbia y con vocación de servicio. De eso depende que el pueblo viva mejor y que la soberanía no sea una palabra vacía.