Por Oscar Meza
Lo digo con todas las letras: lo que vimos estos días es una obscenidad política. Javier Milei viaja a Estados Unidos a buscar “salvataje” y recibe de Donald Trump una injerencia abierta sobre nuestras elecciones. Eso hiere la autodeterminación de los pueblos, rompe una tradición centenaria de dignidad nacional y nos humilla como país.
Intervención descarada y humillación nacional
No es antiamericanismo; es una cuestión de soberanía. En Estados Unidos hay sectores civiles valiosos, críticos del rumbo que expresa Trump. El problema son los intereses económicos concentrados que, con brazo político y militar, pretenden dictarnos destino. Que el propio presidente de Estados Unidos diga a quién hay que votar en Argentina viola la regla básica de convivencia internacional. Y que aquí se lo celebre, sin ponerse colorados, exhibe la impudicia de una derecha que ya no usa máscaras. Frente a eso, recuerdo una tradición que nos honra desde Hipólito Yrigoyen con YPF, pasando por Juan Domingo Perón y Evita, y en tiempos recientes Néstor y Cristina: defender la soberanía nacional, en todos los terrenos que sea posible.
Radicalismo chaqueño: vergüenza ajena
En el Chaco la decadencia tiene responsable. Zdero llevó a la UCR a un estado de vergüenza que no honra al irigoyenismo ni a los buenos dirigentes radicales que conocí en mi juventud universitaria. No es peronismo contra radicalismo. Es dependencia, sumisión y humillación nacional contra instituciones, dignidad y patria. Mientras el país se indigna por el triple crimen en Buenos Aires y escucha frases oficiales que relativizan la democracia, el milleísmo avanza con un plan que disuelve la patria. Privatizar centrales hidroeléctricas o nucleares sería un punto de no retorno. Y si además se toman deudas o se firman contratos violando la Constitución y el control del Congreso, deberán ser declarados nulos de nulidad total y absoluta cuando el pueblo recupere el gobierno.
Lo que hay que hacer el 26
El 26 de octubre no es un trámite. Convoco a los mejores sentimientos patriotas del pueblo argentino: hay que votar con claridad sobre lo que está en juego. Este gobierno de Javier Milei lastima a todos los sectores del medio para abajo, mientras las altas finanzas hacen su gran negocio con el ahorro de los argentinos. No hay márgenes para rescatarlo por ningún lado. Por vías estrictamente constitucionales, debemos crear las condiciones para que concluya esta experiencia mileista. Si no, se va a disolver la patria. Me hago cargo de mi historia y de mis palabras: entre la mafia y la democracia, nosotros estamos del lado de la Constitución, de la República y de la soberanía nacional.

