La Reserva Natural Osununú, ubicada en San Ignacio, Misiones, celebró sus 20 años de gestión bajo Fundación Temaikèn, consolidándose como un referente nacional en conservación, investigación científica y educación ambiental.
Con 168 hectáreas protegidas, este espacio se sitúa en el ecotono donde la selva paranaense se encuentra con los pastizales del Cerrado, formando un mosaico de hábitats únicos.
Un nodo estratégico para la biodiversidad
LaReserva Natural Osununú impulsa un corredor biológico que conecta siete áreas protegidas en la región del Teyú Cuaré.
“Conservar esta reserva es cuidar un nodo estratégico para el futuro de la biodiversidad en Misiones”, destacó Jerónimo Torresin, coordinador del Programa Selva y Pastizal de Fundación Temaikèn.
La reserva forma parte del Área Clave para la Conservación de la Biodiversidad (KBA) de Teyú Cuaré y fue declarada Área de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (AICOM) en 2013. Hoy, co-coordina el Nodo Misiones dentro de la Red de Reservas Naturales Privadas, fortaleciendo la articulación territorial.

Logros científicos y educativos en dos décadas de trabajo
Nuevas especies, restauración de flora nativa y formación de multiplicadores ambientales.
- Más de 10 especies nuevas de flora y fauna registradas para la ciencia
- Cultivo de 8 especies endémicas en su vivero, destinadas a restaurar pastizales y reforzar poblaciones silvestres
- 18 especies de murciélagos registradas, 4 de ellas amenazadas y una nueva para la ciencia
- 390 docentes y estudiantes participaron del Programa Multiplicadores Ambientales, desarrollando 163 proyectos de conservación
Además, se logró involucrar a comunidades Mbya Guaraní, revalorizando saberes ancestrales y promoviendo el uso sustentable del territorio, junto a actores del sector privado, universidades, ONG y organismos públicos.
Celebración comunitaria y arte participativo
Un mural colectivo simboliza el compromiso compartido con el futuro de Osununú.
La conmemoración reunió a autoridades locales y provinciales, investigadores, docentes, estudiantes y vecinos, con actividades educativas, artísticas y ambientales.
La muralista Agostina Corallo (Coral arte) lideró un mural colectivo, invitando a la comunidad a dejar su pincelada como símbolo de compromiso con la conservación.
Patrimonio natural y cultural: una reserva con historia
Entre 1905 y 1934, la reserva perteneció al paisajista Carlos Thays, y luego a Darío Quiroga, hijo del célebre escritor Horacio Quiroga, quien tenía una casa cercana.
El último residente fue Georges Lenoble, junto a Sara Vivanco, hasta fines del siglo XX. En 2005, la Fundación Temaikèn recibió la reserva en donación, comprometiéndose a protegerla a perpetuidad.
Fuente: Noticias Ambientales.

