Lunes 6 de octubre. El presidente pasó el día ensayando con su banda y transmitiendo en streaming fragmentos de su recital en el Movistar Arena. A la misma hora, el Tesoro vendía USD 400 millones para contener al dólar y el ministro Luis Caputo posaba en Washington junto a Scott Bessent, negociando oxígeno financiero. La escena fue simultánea, grotesca y perfectamente ilustrativa del clima argentino.
El día del ensayo eterno
Desde la mañana, Milei se encerró en el estadio con “La Banda Presidencial” —su grupo de funcionarios devenidos músicos— para preparar la presentación de La construcción del milagro. Hubo pruebas de sonido, luces, transmisión en vivo y selfies con el equipo. En los coros apareció la diputada Lilia Lemoine, mientras los hermanos Benegas Lynch, uno diputado y el otro candidato, se turnaban entre batería y guitarra. Era, literalmente, un gabinete plug-in.
A la noche, el presidente subió al escenario y se lanzó a cantar temas de rock nacional frente a un estadio colmado. La puesta fue pensada como una misa libertaria: luces violetas, gritos de “¡Viva la libertad!” y una oratoria con tono de epopeya personal.
Mientras tanto, en el otro país
El mismo lunes, el Tesoro argentino se desprendía de USD 400 millones para frenar la escalada del dólar mayorista. Según operadores consultados por Infobae y Ámbito, fue la cuarta jornada consecutiva de intervención, en un contexto de reservas en baja y presión devaluatoria creciente. Esa maniobra, silenciosa y técnica, contrastó con el ruido del show: mientras en el Arena se hablaba de “milagros”, en el mercado se vendían los pocos dólares que quedaban para evitar otra corrida.
Caputo en Washington
En simultáneo, el ministro de Economía Luis Caputo se reunía en Washington con el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, buscando financiamiento fresco. Las fotos oficiales lo muestran sonriente, en un salón elegante, mientras en Buenos Aires la divisa seguía subiendo y el Banco Central apenas contenía la hemorragia. En la agenda: líneas de crédito, respaldo político y una promesa de “conversaciones productivas”.

El contraste perfecto
El lunes fue una postal de la Argentina actual: el ministro rogando dólares, el Tesoro vendiéndolos y el presidente cantando como si nada. La oposición habló de “papelón” y “desconexión total”, acusando al Gobierno de transformar la crisis en espectáculo.
Si alguna vez el cine buscó metáforas del caos, esta jornada las dio todas: Caputo en Washington, el dólar encendido y Milei sobre el escenario, micrófono en mano, mientras algunos seguidores aplaudían y el país se tapaba los ojos… o los oídos.

