En el segundo trimestre de 2025, la deuda externa bruta de Argentina llegó a US$ 305.043 millones, un aumento del 8,5 % respecto del trimestre anterior. La cuenta corriente cerró con un déficit de US$ 3.016 millones. Datos del INDEC del 29 de septiembre.
Lo que muestran los números
El informe “Balanza de pagos, posición de inversión internacional (PII) y deuda externa” del INDEC detalla que el aumento en la deuda nominal residual fue de US$ 23.783 millones en esos tres meses, alcanzando el pico mencionado.
La cuenta corriente (que agrupa bienes, servicios, ingresos y transferencias) presentó un déficit de US$ 3.016 millones. Dentro de ese resultado negativo, el “ingreso primario” aportó –US$ 4.080 millones y la balanza de servicios –US$ 2.483 millones. Lo compensaron parcialmente la balanza de bienes (+US$ 2.668 millones) y las transferencias (+US$ 879 millones).
El aumento del pasivo externo se explica principalmente por mayor endeudamiento del “Gobierno general”, vinculado a créditos con organismos internacionales, con el FMI (Fondo Monetario Internacional) como componente relevante.
También el BCRA (Banco Central de la República Argentina) y otros sectores contribuyeron al incremento del stock de deuda.
Riesgos para la región Litoral
En el Litoral, donde la economía depende de las exportaciones agroindustriales y de insumos importados, este salto en la deuda externa no es un dato abstracto. Cuando el stock crece más rápido que las ventas al exterior, el crédito en dólares se encarece y se achican las opciones para las empresas locales. Eso significa menos oxígeno para aserraderos en Misiones, arroceras en Corrientes, plantas foresto-industriales en Entre Ríos, frigoríficos en Santa Fe o cadenas cárnicas y textiles en Chaco. Con una balanza de servicios negativa y costos logísticos altos, el margen de maniobra para estas actividades se vuelve cada vez más estrecho.
El contexto de una deuda que crece más rápido que las exportaciones implica:
-Mayor costo para acceder a crédito externo (o financiamiento puente).
-Mayores tasas exigidas por los prestamistas.
-Menor margen para que las pymes regionales importen insumos.
-Sensibilidad frente a shocks externos (precios internacionales, tipo de cambio, tasas mundiales).
Proyección
Con el récord de deuda externa y el déficit en cuenta corriente confirmados, si en los próximos trimestres no repuntan exportaciones y servicios, ni baja el costo del financiamiento, la región Litoral seguirá sintiendo la cuerda cada vez más tirante.

