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junio 11, 2026

El escándalo de la declaración jurada

Villarruel volvió a cargar contra Adorni: “No le creo, es una vergüenza”

La vicepresidenta cuestionó duramente las explicaciones del jefe de Gabinete sobre su patrimonio y profundizó la distancia con la Casa Rosada. El caso sigue generando interrogantes políticos, fiscales y judiciales.

Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con el núcleo duro del Gobierno nacional y esta vez apuntó directamente contra Manuel Adorni. Sin rodeos ni eufemismos, la vicepresidenta dejó en claro que no cree en las explicaciones brindadas por el jefe de Gabinete sobre el crecimiento de su patrimonio y calificó como una “vergüenza” tanto su conducta como los argumentos que utilizó para justificar las inconsistencias detectadas en sus declaraciones.

Las críticas surgieron luego de que Adorni intentara responder a los cuestionamientos generados por la presentación de su declaración jurada patrimonial, documento que llegó tras meses de demoras y en medio de una creciente polémica por presuntas irregularidades que ya son objeto de análisis judicial.

Como ya se ha vuelto habitual, Villarruel eligió las redes sociales para expresar su posición. Ante la consulta de un usuario que le preguntó si confiaba en las explicaciones del funcionario, la respuesta fue contundente: “No. Me parece una vergüenza su accionar y sus explicaciones”.

La frase tuvo un fuerte impacto político porque expone nuevamente la fractura interna entre la vicepresidenta y el entorno más cercano de Javier Milei, del que Adorni forma parte. Además, se produjo en un momento especialmente delicado para el funcionario, cuya situación patrimonial continúa bajo la lupa pública.

No es la primera vez que Villarruel utiliza el caso para cuestionar a la administración nacional. Ya en mayo había reclamado públicamente la presentación de la declaración jurada del jefe de Gabinete cuando crecían las dudas sobre la evolución de sus bienes respecto de los ingresos declarados como funcionario público.

“Estamos todos esperando la declaración jurada de Adorni”, había señalado entonces, en un mensaje que fue interpretado como una presión directa hacia uno de los hombres más cercanos al Presidente.

Desde la Casa Rosada, aquellas declaraciones fueron respondidas con nuevas críticas hacia la vicepresidenta y una cerrada defensa del funcionario, profundizando una interna que lejos de apaciguarse parece sumar capítulos cada vez más ásperos.

Villarruel también había cuestionado a Adorni cuando estalló la polémica por la inclusión de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial que acompañó a Javier Milei durante un viaje a Nueva York. En aquella oportunidad publicó una fotografía del funcionario acompañada por una frase cargada de ironía: “El ajuste lo va a pagar la política... Jajajaj”.

Ahora, la controversia gira en torno a las explicaciones ofrecidas por Adorni para justificar fondos y activos que no habían sido oportunamente declarados. El jefe de Gabinete sostuvo que parte de esos recursos correspondían a ahorros conservados fuera del sistema financiero formal y lanzó una frase que generó fuerte repercusión: “Ahorramos en negro como todos los argentinos”.

La afirmación despertó cuestionamientos desde distintos sectores, ya que lejos de aclarar las dudas sobre el origen y la registración de los fondos, pareció naturalizar una práctica incompatible con las obligaciones de transparencia que deben cumplir los funcionarios públicos.

Adorni también aseguró que una porción significativa del crecimiento patrimonial familiar provino de inversiones en criptomonedas y afirmó haber obtenido ganancias cercanas a los 300 mil dólares mediante operaciones con Bitcoin.

Sin embargo, lejos de cerrar la polémica, las explicaciones abrieron nuevos interrogantes sobre la consistencia de las declaraciones presentadas, la trazabilidad de los fondos y la demora en informar movimientos patrimoniales que, por su magnitud, deberían haber sido oportunamente declarados.

Mientras la Justicia avanza en la revisión de la documentación y el Gobierno intenta contener el desgaste político, las críticas de Villarruel agregan un elemento adicional de presión sobre un funcionario que se ha convertido en uno de los principales focos de controversia de la administración libertaria.