Un picnic financiero de las cerealeras: retenciones cero, ganancia extraordinaria y costo social
El Decreto 682/2025, publicado el 22 de septiembre, abrió una ventana fugaz pero millonaria: el Gobierno eliminó hasta el 31 de octubre las retenciones a granos y subproductos, o hasta alcanzar los USD 7.000 millones en Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE). El resultado fue inmediato: en apenas 48 horas las grandes cerealeras agotaron el cupo y se aseguraron una renta extraordinaria estimada en USD 1.500 millones. Para que sirvió ? o mejor dicho, sólo para quiénes ? un factor común de esta gestión.
Ganancia privada, pérdida pública
La medida, diseñada por el ministro de Economía Luis Caputo para acelerar el ingreso de divisas, terminó en una transferencia de recursos sin precedentes. Las compañías exportadoras declararon embarques con granos que ya tenían comprados a productores –a precios que incluían retenciones– y los enviaron al exterior sin pagar un solo peso de derechos. El Estado resignó ingresos millonarios y los productores quedaron al margen: el beneficio se concentró exclusivamente en un puñado de empresas multinacionales.
Entre las principales beneficiarias figuran Bunge, Louis Dreyfus Company (LDC), COFCO, Cargill, ADM (Archer Daniels Midland), la argentina Aceitera General Deheza (AGD) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Juntas concentran más del 70% del comercio agroexportador y fueron las primeras en correr a registrar operaciones. La maniobra fue tan veloz que, según analistas, muchas ventas se anotaron sin contar todavía con el grano físico, confiando en comprarlo después.
El costo oculto: Estado y productores afuera
La ecuación es clara: el Estado dejó de recaudar USD 1.500 millones en apenas dos días; los productores no participaron de la renta extraordinaria; y las cerealeras internacionales capitalizaron el negocio. El Gobierno todavía podría apelar a la llamada Ley Martínez Raymonda para revisar las DJVE y validar solo operaciones respaldadas por mercadería real, pero no hay señales de que Javier Milei y Caputo quieran avanzar en esa dirección.
Por ahora, el resultado es un “picnic financiero”: un decreto que nació como estímulo para oxigenar reservas del Banco Central terminó consolidando la desigualdad estructural en la cadena agroexportadora. En el tablero quedaron claros los ganadores y los perdedores: las multinacionales celebran, mientras el Estado y los productores siguen esperando un modelo que los incluya.
Fuente: Perfil

