Será un Boeing 767 de Omni Air International, que hará escalas en Colombia y Brasil antes de aterrizar en Buenos Aires. El operativo se da en el marco del endurecimiento migratorio de la administración Trump.
Por primera vez en lo que va del año, un vuelo fletado por el gobierno de Estados Unidos para deportar inmigrantes ilegales tendrá como destino final la Argentina. Así lo confirmaron fuentes oficiales a LA NACION, que precisaron que la aeronave arribará al aeropuerto internacional de Ezeiza en la madrugada del jueves.
El operativo se enmarca en la política de expulsiones masivas lanzada por la segunda presidencia de Donald Trump. Hasta ahora, los argentinos habían sido enviados en vuelos comerciales, pero esta vez llegarán en un chárter especialmente contratado. No hay cifras oficiales sobre cuántos ciudadanos serán trasladados, aunque en distintos consulados se registraron más casos que el año pasado.
El vuelo será operado por un Boeing 767-300 de la compañía Omni Air International, con capacidad para 247 pasajeros. Según los planes de vuelo presentados ante la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil, despegará este miércoles desde un aeropuerto no revelado en territorio estadounidense, con escalas programadas en Bogotá y en Belo Horizonte, en el aeropuerto internacional de Confins.
En Brasil, la aeronave —identificada con el número OAE-3642— tiene previsto llegar a las 19.30 hora local y despegar rumbo a la Argentina a las 21.30. Con un tiempo de vuelo estimado de poco más de tres horas, se espera que toque pista en Ezeiza en los primeros minutos del jueves.
Aunque los detalles del operativo se manejan con hermetismo, se sabe que cada persona deportada viaja escoltada por dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que regresan inmediatamente a Estados Unidos tras la entrega.
El flujo de vuelos de repatriación se aceleró este año en toda la región. En Brasil, según un relevamiento del especialista en tráfico aéreo Ricardo Morgan, más de 1900 ciudadanos fueron expulsados en 21 vuelos desde enero. La Argentina se suma ahora a la lista de destinos regulares de estos traslados.
La política migratoria de Trump se sostiene con un fuerte respaldo presupuestario que entrará en vigor el 1° de octubre, lo que permitirá al ICE ampliar su capacidad de detención y acelerar los procesos de expulsión. Desde su regreso a la Casa Blanca, el republicano ya lleva registradas unas 200.000 deportaciones y se encamina a cifras no vistas en más de una década.
La ofensiva incluye además una campaña de autodeportaciones, con spots televisivos en español protagonizados por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. La funcionaria, que estuvo en Buenos Aires en julio para firmar con Javier Milei un documento de intención para que Argentina vuelva al Programa de Exención de Visas (VWP), advierte en los anuncios: “No entren ilegalmente a nuestro país. Los atraparemos y los enviaremos de regreso”.
El negocio de los vuelos chárter también crece a la par del endurecimiento. Empresas como GlobalX, Eastern Air Express, Avelo y la propia Omni Air International multiplican contratos millonarios con el ICE. El Financial Times reveló que la demanda de transporte aéreo para deportados es hoy uno de los rubros más lucrativos dentro de la política migratoria estadounidense.
Según el DHS, estos operativos están dirigidos a personas que ingresaron sin autorización, que incumplieron las leyes migratorias, que fueron condenadas por delitos o que son consideradas una amenaza para la seguridad nacional. La Casa Blanca insiste en que el objetivo para este año es alcanzar un millón de expulsados, lo que implica sostener un ritmo cercano a los 3000 por día.
Fuente: La Nación

