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marzo 6, 2026

El plan cambiario bajo presión: usan la "bala de plata" para contener al dolar

El equipo económico definió la tensión cambiaria como “transitoria” y vinculada al riesgo electoral. Como respuesta, vendió futuros (posición vendida estimada > USD 5.000 millones desde el 3 de julio), convalidó tasas de hasta 75,6% efectiva anual, subió encajes en varias rondas y forzó rollovers del Tesoro, además de restringir a los bancos la compra de dólares el último día hábil del mes.

La bala de plataLa última semana el Tesoro vendió más de USD 530 millones en el mercado oficial, usando parte relevante de las divisas acumuladas en junio y julio. La intervención fijó techos diarios crecientes y tensó la “banda de facto” que el propio equipo había delineado.

Usar los dólares del Tesoro es la “bala de plata” porque es intervención directa con un recurso finito y caro: quema reservas fiscales que sirven de colchón para pagar deuda y sostener la caja en vez de usar herramientas indirectas (futuros, tasas, encajes) que al menos preservan stock. Calma el tipo de cambio por un rato, pero sacrifica dos cosas clave: credibilidad del régimen —rompe la idea de “flotación” o de banda de facto al fijar techos diarios— y capacidad de maniobra futura, porque cada millón que se vende hoy falta mañana para acumular reservas antes de vencimientos grandes.

Además envía una señal de urgencia al mercado: si el Gobierno pasa de instrumentos secundarios a vender billetes, es porque los demás perdieron efecto, y esa lectura eleva el riesgo percibido, encarece el financiamiento y puede obligar a repetir la intervención para no validar un salto posterior. En resumen, funciona, pero es única, costosa y difícil de deshacer sin pagarla dos veces.

La estrategia afecta un pilar del programa: refinanciar vencimientos en dólares con menor riesgo país. El frente externo luce más frágil, con Formación de Activos Externos por unos USD 15.000 millones en cuatro meses y una proyección de cuenta corriente negativa cercana a USD 10.000 millones hacia fin de año. Sin estacionalidad del agro en el segundo semestre y con la necesidad oficial de recomponer depósitos en divisas, la presión aumenta. El mercado ya lo reflejó con caída de bonos y riesgo país nuevamente por encima de 900 puntos básicos.

Herramientas y costosLa combinación de futuros, suba de tasas y encajes contuvo al dólar al principio, pero perdió eficacia y generó efectos secundarios: emisión asociada a ajustes de futuros, tasas reales difíciles de sostener, encajes remunerados en alza para forzar rollovers y compras del BCRA en la curva de pesos por alrededor de $1,3 B para sostener precios. La venta de dólares aporta calma inmediata, a costa de credibilidad del régimen y de stock para enfrentar vencimientos.

Riesgos y calendarioLas legislativas bonaerenses ordenarán expectativas hasta el 26 de octubre. La apuesta oficial confía en una validación en las urnas; si el resultado fuera adverso, queda abierto si continuará la venta de divisas hasta octubre o si se permitirá un salto del tipo de cambio atribuido al “riesgo kuka”. En enero vencen alrededor de USD 4.500 millones, por lo que la acumulación de reservas en noviembre y diciembre será crítica.

Las intervenciones lograron aire de corto plazo, pero con costos crecientes y señales mixtas sobre la sostenibilidad. Si la estrategia se limita a resistir hasta las urnas, se compromete el día después y, paradójicamente, la ventaja política que busca preservar.

Fuente: CEPA.