Con una doble jornada que se inició este viernes y se completará el sábado, la Convención Constituyente santafesina atraviesa la penúltima estación de la reforma, con la votación en el pleno de los múltiples dictámenes de la comisión de Declaraciones, Derechos y Garantías. Solo quedará por delante la sesión final, prevista para el martes a las 17, donde se espera que el nuevo texto de la Carta Magna coseche al menos un 75% de los votos.
El debate fue abierto por la peronista Alejandra Rodenas, presidenta de la comisión, quien resaltó la participación ciudadana y destacó el trabajo de la radical Victoria Tejeda. “Los derechos y garantías son el alma de la Constitución”, sostuvo.
Más temprano, en la comisión Redactora, se había despejado la última gran controversia sobre la relación entre Estado y religión. La fórmula aprobada establece: “La provincia asegura la distinción entre el Estado y el orden religioso y no establece religión oficial. La relación entre el Estado, la Iglesia católica, las iglesias y los cultos legalmente reconocidos se rige por los principios de autonomía, igualdad, no discriminación, cooperación y neutralidad”. Así, la Iglesia católica consiguió ser mencionada explícitamente, mientras que las demás confesiones, en especial las evangélicas, lograron el pie de igualdad que reclamaban.
Con ese acuerdo, el camino hacia la aprobación final quedó despejado. Las cuentas también favorecen el consenso: los 33 convencionales de Unidos, más tres del Frente de la Esperanza, 12 de Más para Santa Fe y cuatro de Activemos, suman 52 votos sobre un total de 69 constituyentes, es decir, tres cuartos del cuerpo. Si bien en algunos artículos específicos la votación podría ser más ajustada, la aprobación general está garantizada.
En la vereda opositora, se ubican los 10 convencionales de La Libertad Avanza y los siete de Somos Vida, que anticipan su rechazo. Incluso así, el oficialismo no descarta tentar hasta último momento a legisladores como Amalia Granata. A la vez, los libertarios insisten en cuestionar la legalidad del proceso, aunque este viernes recibieron un revés judicial: la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial desestimó el amparo que habían presentado contra la ley de necesidad de reforma que dio origen a la Convención.
El consenso alcanzado no fue lineal. Primero, las comisiones temáticas se convirtieron en un terreno áspero de roscas internas en Unidos, donde pese a las tensiones se cumplió el compromiso de llegar a acuerdos. Luego, la comisión Redactora pasó a ser el espacio de negociación con la oposición, en particular con los bloques panperonistas. Ese órgano, en teoría técnico, funcionó en la práctica como mesa política. En temas sensibles como la Justicia, los despachos sobre selección y remoción de jueces, fiscales y defensores se reescribieron casi por completo, al punto de que debió flexibilizarse el reglamento para incluir a las comisiones de origen. “La Comisión Reformuladora… perdón, Redactora”, ironizó el convencional Juan Domingo Argañaraz.
Así, con acuerdos costosos y una mayoría amplia, la reforma constitucional santafesina llega a su tramo final, a la espera del voto definitivo del martes.
Fuente: LetraP

