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abril 19, 2026

Piedra libre para Milei en Lomas de Zamora

La caravana presidencial de Javier Milei en Lomas de Zamora terminó abruptamente cuando desde la vereda comenzaron a volar piedras y otros objetos contra la camioneta que llevaba al presidente y a parte de su comitiva; la movilización fue evacuada y no se registraron heridos entre los integrantes del vehículo. Hubo detenciones vinculadas a los incidentes.

Los videos que circularon en redes muestran empujones, gritos y el momento en que objetos impactan cerca del vehículo; en la confusión, ministros y dirigentes que acompañaban la caravana debieron retirarse rápidamente y parte de la comitiva se replegó a vehículos blindados. Los medios locales consignaron al menos dos demorados por los incidentes y reportes posteriores indicaron que uno fue liberado horas más tarde.

El candidato nacional José Luis Espert huye en moto del ataque violento, abandonando la comitiva.

Desde el Gobierno salieron a buscar responsables: la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, calificó el hecho como un “ataque organizado” y señaló a militantes y, según dijo en medios, a concejales y funcionarios con vínculos locales como participantes en la agresión. Es la versión oficial que circuló con rapidez por los canales afines.

Milei, por su parte, aprovechó el micrófono que encontró en plena caravana para hablar por primera vez del escándalo que esta semana lo salpicó: los audios y las imputaciones que involucran al ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) Diego Spagnuolo y a figuras cercanas al presidente: su hermana Karina Milei, Martin y Lule Menem, entre otros.

Desde la caja de la camioneta dijo: “Todo lo que dice Spagnuolo es mentira. Lo vamos a llevar a la Justicia”. Estas declaraciones fueron realizadas ante la consulta de un cronista de C5N, y respondió sólo esa pregunta mientras saludaba a la gente junto a su hermana Karina y José Luis Espert, primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

Políticamente, el episodio confuso fortalece la narrativa de “violencia organizada” que busca el oficialismo pero, al mismo tiempo, alimenta la idea —entre opositores y observadores— de que existe un "malestar social genuino" en la sociedad debido al ajuste que lleva adelante el gobierno de Milei.

En la práctica, y como marcan las encuestas y análisis recientes, el caso ANDIS y su eco público están recalando en la calle como una mezcla de indignación y desconfianza que reduce el margen político del Gobierno en sus apariciones públicas. Ese “humor social” —cerca del hartazgo— fue visible hoy en Lomas: bronca explícita, gritos y objetos arrojados que terminaron por forzar la retirada.

La caravana de Milei fue interrumpida por un episodio violento que dejó imágenes y detenidos; el Gobierno atribuye la agresión a una operación del kirchnerismo, pero por ahora esa acusación circula sin pruebas públicas que la respalden de forma concluyente; y el trasfondo —los audios y denuncias por la ANDIS— aparece como combustible del malestar social que se vio en la calle.