A 11 años del Ni Una Menos, Pía Cavana alertó sobre el aumento de los femicidios, reclamó fortalecer la Alerta Sofía y cuestionó el retroceso de las políticas de prevención en un contexto donde una mujer es asesinada cada 35 horas en Argentina.
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, la diputada provincial Pía Cavana advirtió que la violencia de género sigue siendo una de las grandes deudas de la democracia argentina. En lo que va de 2026 se registraron 105 femicidios en el país, más de 70 niñas y niños quedaron sin su madre y Chaco aparece entre las provincias con mayor cantidad de casos.
"Tenemos inteligencia artificial para casi todo, pero seguimos sin inteligencia política y judicial para evitar femicidios", afirmó la legisladora.Para Cavana, el problema no es la falta de herramientas ni de información. Las denuncias existen, los antecedentes aparecen y las señales suelen estar presentes mucho antes de que una mujer sea asesinada. Lo que falla, sostuvo, es la capacidad del Estado para intervenir a tiempo y la decisión política de sostener políticas de prevención, protección y acompañamiento.
En ese marco, señaló que el femicidio de Agostina, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, volvió a mostrar las consecuencias de llegar tarde. Consideró que el caso reabrió un debate imprescindible sobre la necesidad de fortalecer la Alerta Sofía y todos los mecanismos de búsqueda urgente cuando desaparece una niña o adolescente.
La diputada advirtió además que mientras los femicidios continúan, gran parte de la discusión pública se desplaza hacia temas que poco tienen que ver con la dimensión real del problema. En ese sentido, cuestionó los discursos que buscan instalar que las falsas denuncias son una práctica extendida y recordó que distintos relevamientos judiciales muestran que representan apenas el 0,09% de los casos analizados.
Según planteó, cuando la conversación gira alrededor de las falsas denuncias se termina colocando bajo sospecha a las víctimas en lugar de discutir por qué siguen fallando los mecanismos de prevención y protección.
Cavana también cuestionó el desmantelamiento y debilitamiento de políticas públicas destinadas a abordar las violencias por razones de género. A su entender, la reducción de programas, equipos especializados y espacios de acompañamiento deja a muchas mujeres en condiciones de mayor vulnerabilidad justamente cuando más necesitan respaldo institucional.
Asimismo, sostuvo que la violencia no puede analizarse únicamente cuando desemboca en un femicidio. Muchas veces comienza mucho antes, en desigualdades que se vuelven cotidianas: la dependencia económica, la precarización laboral, la sobrecarga de las tareas de cuidado o el incumplimiento sistemático de las cuotas alimentarias.
"Hay miles de mujeres que sostienen solas a sus hijos porque los padres no cumplen con una obligación básica. También ahí hay una desigualdad estructural que condiciona proyectos de vida, limita la autonomía y dificulta salir de situaciones de violencia", señaló.
Finalmente, convocó a participar de la movilización de este 3 de junio y sostuvo que once años después las razones que dieron origen al Ni Una Menos siguen plenamente vigentes.Para la legisladora, el desafío no pasa solamente por castigar a los agresores cuando el daño ya ocurrió, sino por construir un Estado capaz de escuchar, prevenir y actuar antes.
"Una sociedad no retrocede únicamente cuando recorta políticas públicas; también retrocede cuando deja de reconocer las violencias que siguen atravesando la vida de miles de mujeres. Por eso seguimos marchando. Porque ninguna muerte puede naturalizarse y porque ninguna vida debería depender de llegar tarde o llegar a tiempo", concluyó.

