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marzo 6, 2026

Chalak, el yaguareté que se convirtió en un símbolo de coraje en el Gran Chaco

El noveno yaguareté registrado en uno de los corredores de conservación de Formosa ya tiene nombre. Más de 1.700 personas participaron en la votación para bautizarlo, eligiendo “Chalak”, que en lengua qom significa coraje.

Este ejemplar, identificado previamente como M9, fue registrado por primera vez en cámaras trampa, despertando el interés y compromiso de comunidades locales, organizaciones e investigadores que trabajan por la preservación del gran felino chaqueño.

La campaña de votación ofreció cuatro opciones con fuerte arraigo cultural y natural: Kates (estrella, en wichí), Ñeegawa (amigo, en pilagá), Chalak (coraje, en qom) y Bañado (alusivo al humedal). Más de mil votos respaldaron el nombre que, actualmente, acompaña su historia.

Como cierre de la iniciativa, se sorteó un kit informativo sobre el yaguareté y su hábitat entre quienes participaron, para continuar fortaleciendo el conocimiento y el compromiso con su protección.

Chalak, el noveno yaguareté registrado en el Gran Chaco. Foto: Fundación Vida Silvestre Argentina.

En la región chaqueña, hasta el momento, se identificaron once machos de yaguareté, seis de ellos en Formosa. El registro de Chalak fue posible gracias a un monitoreo con cámaras trampa coordinado por el Proyecto Yaguareté (CeIBA – CONICET), en colaboración con la Subsecretaría de Recursos Naturales, el Ministerio de Producción y Ambiente, y el apoyo de Fundación Vida Silvestre Argentina y otros aliados.

Este sistema de control es fruto del trabajo conjunto de guardaparques, técnicos, investigadores, comunidades y voluntarios. Involucrar a quienes conviven con el yaguareté en su territorio promueve la coexistencia y ayuda a prevenir conflictos, reforzando la empatía hacia esta especie clave.

Cada avistamiento y cada dato recabado alimentan un mapa de presencia que permite planificar acciones de conservación más efectivas y evaluar la salud de la población en la región.

La historia de Chalak no es solo la de un animal, sino también la de un trabajo en red que busca asegurar que el rugido del yaguareté siga resonando en los montes del Gran Chaco.

Yaguareté.

El yaguareté (Panthera onca) es el felino más grande de América y un depredador tope en la cadena alimentaria, lo que lo convierte en pieza esencial para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

En Argentina, la especie está en peligro crítico de extinción. Se estima que quedan menos de 250 individuos, y en el Gran Chaco su población no supera los 20 ejemplares. Esta reducción drástica se debe a la pérdida y fragmentación del hábitat, la caza furtiva y la disminución de sus presas naturales.

Su protección está garantizada por leyes nacionales y provinciales que lo declaran Monumento Natural, prohibiendo su caza y promoviendo la conservación de sus territorios. Proteger al yaguareté significa también proteger grandes áreas de bosque nativo, vitales para la biodiversidad y para las comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas.

La presencia de Chalak es una señal alentadora en medio de un panorama complejo. Cada nuevo registro alimenta la esperanza de recuperar una población saludable y de devolver al Gran Chaco uno de sus símbolos más poderosos.

Fuente: Noticias Ambientales