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marzo 6, 2026

Diputados frena otra vez la motosierra: media sanción a la Emergencia Pediátrica y el Financiamiento Universitario

A pesar de la presión del oficialismo, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles dos proyectos que representan un claro límite al ajuste indiscriminado del gobierno nacional: la Ley de Financiamiento Universitario y la declaración de Emergencia en Pediatría. Ambas iniciativas, impulsadas por bloques opositores, lograron una contundente mayoría y ahora esperan el aval del Senado. El presidente Javier Milei ya anticipó su veto, pero esta vez la oposición quedó a tan solo un voto de los dos tercios que podrían dejarlo sin efecto.

Mientras afuera del Congreso el Gobierno desplegaba un operativo represivo con gases y carros hidrantes, adentro se construía una mayoría transversal que incluyó a Unión por la Patria, Encuentro Federal, la Coalición Cívica, la izquierda, un sector del radicalismo y diputados aliados al gobernador cordobés Martín Llaryora. La foto política muestra una fractura dentro de la alianza oficialista, con gobernadores que ya no responden ciegamente a la lógica del látigo y la billetera.

El financiamiento universitario obtuvo 158 votos a favor, 75 en contra y 5 abstenciones. La ley contempla aumentos automáticos para gastos de funcionamiento y salarios, indexados por inflación. Se trata del mismo proyecto que fue vetado en 2024 y vuelve ahora con más respaldo político. El texto representa una defensa explícita de la educación pública ante un gobierno que eligió, por segundo año consecutivo, no presentar presupuesto.

En paralelo, la Emergencia en Pediatría recibió 159 votos afirmativos, 67 negativos y 4 abstenciones. Declara la situación crítica del sistema por un año y establece mejoras en la provisión de insumos, recomposición salarial y exención del impuesto a las Ganancias para quienes realizan guardias y horas extras. El artículo 4 declara al Hospital Garrahan centro de referencia nacional, revocando la reforma regresiva del régimen de residencias médicas impulsada por el Ministerio de Salud.

El contraste con el discurso libertario fue total. Mientras los diputados oficialistas insistieron en la defensa del equilibrio fiscal, desde las bancas opositoras se advirtió sobre el desfinanciamiento sistemático de áreas sensibles como salud, ciencia y educación. “La salud de ningún niño argentino debe ser entregada en el altar del superávit fiscal”, disparó el tucumano Pablo Yedlin al abrir el debate. Su intervención incluyó un dato que resonó en el recinto: 355 mil chicos de todo el país fueron atendidos en el Garrahan en 2024.

Frente a los argumentos oficiales, que niegan la crisis y reducen todo a una planilla de cálculo, legisladores como Facundo Manes buscaron recentrar el debate: “En los hospitales pediátricos se lucha con humanidad y ciencia. No se atienden números, se salvan vidas”.

La votación se dio en un clima enrarecido por el cierre de frentes electorales. El Gobierno activó un operativo de última hora para frenar el avance de los proyectos: José Luis Espert convocó de urgencia a la Comisión de Presupuesto y Hacienda con promesas de tratar textos alternativos. No le creyeron. Diputados como Fernando Carbajal fueron tajantes: “El que se quema con leche ve la vaca y llora”.

Mientras tanto, afuera, los manifestantes —entre ellos trabajadores del INTI, del INTA y del Garrahan— eran reprimidos sin causa por las fuerzas de seguridad. Periodistas también fueron alcanzados por el chorro de un camión hidrante, en una escena que se repite cada miércoles con inquietante normalidad.

La sesión dejó en evidencia no solo el avance de una oposición articulada, sino también la fractura del oficialismo en su intento de disciplinar a los gobernadores. Mientras los mandatarios de Mendoza y Entre Ríos se alinearon con la Casa Rosada, en provincias como Tucumán, San Juan y Salta algunos legisladores desobedecieron y votaron a favor de las leyes. Córdoba, con Llaryora a la cabeza, fue más allá: no solo aportó votos, también marcó una línea discursiva que lo posiciona como un actor nacional con agenda propia.

La política de Milei, sostenida en una retórica violenta y en la amenaza del veto, comienza a encontrar resistencias institucionales. Y también sociales. Lo que ocurre adentro del Congreso no puede desvincularse de lo que pasa afuera. Las universidades que luchan por subsistir. Los hospitales que sobreviven con insumos mínimos. Los científicos que emigran. Los estudiantes que marchan. Los niños que esperan atención.

En ese escenario, las palabras de Danya Tavela resumen el trasfondo del debate: “El primer responsable de que hoy estemos discutiendo esto es el Gobierno nacional, que no trajo ni siquiera un presupuesto”.

Las leyes ahora pasarán al Senado, donde la oposición buscará ratificar la media sanción. Mientras tanto, Milei ya prepara su pluma para vetarlas. Pero esta vez, quizás, se encuentre con una mayoría que no se deje doblar.

Fuente: Pagina12