Una fotografía lo confirmó: la hembra Nalá, liberada hace menos de un año en el Parque Nacional El Impenetrable, fue vista con su cría a orillas del río Bermejo. El hallazgo no es solo biológico, también es simbólico: en una de las regiones más golpeadas por la deforestación, el felino más grande de Sudamérica vuelve a dar señales de vida.
Los protagonistas del avistaje fueron Pablo Luna y Darío Soraire, guías locales y vecinos del Paraje La Armonía. “Fue un día maravilloso. Estaba navegando río arriba y los vi… quedé impresionado con su hermosura”, relató Darío.
El cachorro, de poco más de cinco meses, confirma lo que los investigadores de la Fundación Rewilding Argentina venían sospechando desde febrero. Durante semanas, el collar de monitoreo de Nalá marcaba un punto fijo: un comportamiento típico de hembras que están pariendo o criando. Pero hasta ahora, no se había podido observar a la cría. Recién el 30 de julio, en su cumpleaños, Pablo Luna logró fotografiar a la pareja felina desde su lancha y lo compartió en redes. Así, lo que eran huellas y esperanzas se transformó en noticia.

No se registraban hembras de yaguareté en el Chaco desde 1990. Eso cambió en 2019 con la aparición de Qaramta, un macho solitario. A partir de ese hallazgo, comenzó un proceso de reintroducción que unió a la Fundación Rewilding Argentina, la Provincia del Chaco y la Administración de Parques Nacionales. Se construyó un centro de cría en plena selva chaqueña y allí nacieron Nalá y su hermano Takajay, hijos de Qaramta y una hembra cautiva llamada Tania.
Nalá fue liberada en agosto de 2024. Un año después, ya cría libre a su primer cachorro.

Este avistaje no es solo un dato científico. También es el reflejo de un cambio más amplio: jóvenes locales que antes estaban desvinculados del monte, hoy se convierten en guías de naturaleza. Pablo y Darío trabajan en el Parque Nacional. Uno de los hermanos de Pablo gestiona un parador de comidas llamado Qaramta, en honor al yaguareté macho. Su familia impulsa excursiones en kayak, en bicicleta y campings comunitarios.
La recuperación del yaguareté en Chaco —junto a los avances logrados en Corrientes con los ejemplares de Iberá— abre una nueva puerta: una economía basada en la vida, no en la destrucción. Porque mientras se multiplican los desmontes, en El Impenetrable también se multiplican las huellas del yaguareté. Y las de una comunidad que vuelve a habitar su territorio.

