La investigación por el hallazgo de casi media tonelada de cocaína en el puerto de San Lorenzo sumó un nuevo detenido. Se trata de otro tripulante de nacionalidad filipina que habría actuado como cómplice del cocinero Jonathan Caputero, único imputado que hasta ahora permanecía arrestado por el caso.
El operativo, realizado el 1 de mayo pasado, estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Federal Regional de San Lorenzo y la Prefectura Naval Argentina, que lograron interceptar un cargamento de alrededor de 400 kilos de cocaína escondidos dentro de una heladera a bordo del buque de bandera extranjera. La droga estaba camuflada en bolsos disimulados entre la comida de la tripulación. La detección se produjo gracias al trabajo de un perro antinarcóticos —bautizado "Cuero"— especialmente entrenado para localizar estupefacientes.
El buque involucrado, identificado como Ceci, navegaba bajo bandera de las Islas Marshall, provenía de Dubái y tenía como destino final los Países Bajos. En su ruta, había hecho escala en el Pontón Recalada, en aguas internacionales del Río de la Plata, una zona frecuentemente utilizada para operaciones logísticas marítimas. La carga oficial declarada era de pellets de girasol, pero el hallazgo de la droga evidenció una operación paralela y clandestina.
Lo que más llamó la atención de los investigadores fueron los símbolos grabados en los paquetes de droga: coronas en bajorrelieve, un posible sello de origen que podría estar vinculado a una organización narco transnacional, aunque no se confirmó aún qué cartel estaría detrás de la operación. La modalidad empleada —ocultar cocaína en compartimentos de uso cotidiano a bordo de buques mercantes— ya ha sido detectada en operaciones similares en distintos puertos del mundo.
La Justicia federal ahora analiza el grado de participación del nuevo detenido, cuyo rol habría sido clave para facilitar el ocultamiento del cargamento. Según trascendió, las pericias también apuntan a establecer si otros miembros de la tripulación estaban al tanto de la maniobra o si se trató de una operación limitada a un pequeño grupo con acceso específico a sectores internos del barco.
La causa continúa bajo secreto de sumario, pero fuentes cercanas a la investigación no descartan nuevas detenciones en los próximos días. El cargamento secuestrado representa uno de los mayores decomisos realizados en un puerto fluvial argentino en lo que va del año y vuelve a poner en evidencia las rutas del narcotráfico internacional que atraviesan la hidrovía Paraná-Paraguay.

