A pocas horas del cierre del plazo para la inscripción de alianzas de cara a las elecciones provinciales del 31 de agosto, el panorama político en Corrientes muestra un alto nivel de movimiento y negociaciones contrarreloj. Hasta ayer, el escenario parecía despolarizado, pero las últimas definiciones podrían cambiar el mapa.
El oficialismo de Vamos Corrientes, liderado por el gobernador Gustavo Valdés, se consolida como el frente con mayor volumen político, al agrupar casi 30 partidos y agrupaciones, entre ellos el PRO, la UCR, el Partido Liberal, el Partido Autonomista, Peronistas con Valdés, y recientemente Revolución Ciudadana. Aunque aún no se oficializó, no se descarta un entendimiento con La Libertad Avanza, pese a que su referente local, el diputado Lisandro Almirón, mantiene intenciones de competir.
En paralelo, la mesa del PJ provincial ratificó la candidatura de Martín “Tincho” Ascúa a la gobernación, con respaldo de Cristina Kirchner. El justicialismo fijó como límite no sellar alianzas con espacios que acompañen a Valdés ni a LLA. También descartó sumar al exgobernador Ricardo Colombi.

Por otro lado, el armado del Grupo Alondra, afín a las ideas de Milei pero con un perfil opositor al gobierno provincial, no logró consolidar una propuesta clara. Mientras tanto, figuras como Pedro “Perucho” Cassani (ELI) y “Camau” Espínola mantienen su propio juego, en busca de ubicarse en un eventual esquema de unidad o de tercera vía.
En el peronismo del interior, sectores ligados al exvicegobernador Gustavo Canteros y al espacio Renacer Correntino buscan tender puentes entre el PJ y antiguos aliados de ECO, aunque siguen expresando apoyo a Ascúa. En este contexto, el decreto que impide boletas múltiples podría frenar esa estrategia.
Con varias incógnitas aún abiertas, a la medianoche se definirá si el electorado tendrá una oferta fragmentada o si el sistema vuelve a encaminarse hacia una nueva polarización.
