En Resistencia, una ciudad que presume ser la capital nacional de las esculturas, la primera gran obra pública hecha por un artista local sigue enterrada, literalmente. Se trata de “El Indio”, una escultura realizada por el chaqueño Crisanto Domínguez en 1938, que no solo fue retirada por “inmoral” sino que también representa el primer caso documentado de censura al arte en la provincia del Chaco.
Domínguez no nació artista: fue primero hachero en los obrajes del norte chaqueño, curtido por el trabajo duro y el monte. Allí tallaba la madera en sus ratos libres, hasta que su talento fue imposible de ignorar. Autodidacta, se formó como escultor, tallador y muralista, y con el tiempo se ganó reconocimiento a nivel nacional por su obra ligada a las raíces culturales del litoral y los pueblos originarios.

“El Indio”, su obra más emblemática, fue encargada por el Concejo Municipal de Resistencia —entonces bajo gobierno socialista— como homenaje al habitante originario. Instalada en la intersección de las avenidas 9 de Julio e Italia, la escultura era una representación anatómicamente detallada de un hombre indígena de cuerpo entero, sin ropa y con una expresión serena pero potente. Según distintas fuentes, medía entre 3 y 5 metros, y estaba realizada en quebracho o pórtland, con base de cemento.
El realismo de la obra provocó rápidamente el escándalo. Un grupo de vecinas, junto a instituciones religiosas y de beneficencia, acusaron a la obra de "ofender la moral pública", especialmente por el tamaño y presencia explícita de los genitales. Tras un intento improvisado de cubrirlo con tela, el municipio tomó una decisión drástica: mutilar la escultura con cortafierros y retirarla del espacio público.
Desde entonces, “El Indio” fue enterrado en los terrenos del antiguo Cementerio del Norte, actual Parque 2 de Febrero. Nunca más se volvió a ver. La pieza no solo fue ocultada: su creador quedó marginado del circuito oficial de arte, y el episodio fue silenciado por décadas.

La historia resurgió gracias al documental “La escultura perdida” de Cecilia Fiel, que recupera el caso mediante testimonios orales, archivos y búsquedas en el terreno. El film no solo reconstruye el derrotero de la escultura, sino que plantea un debate sobre la censura, la identidad y el rol del arte público en una sociedad con tensiones no resueltas.
“El Indio” no solo fue la primera escultura monumental hecha por un chaqueño para la ciudad: fue también la primera obra de arte censurada en la historia del Chaco. En un giro irónico, a metros de donde fue enterrada se alza desde 2022 una réplica del David de Miguel Ángel, con una desnudez que ya nadie se atreve a cuestionar.
A más de ocho décadas, la tierra sigue guardando ese cuerpo tallado en quebracho. Pero la memoria del artista —y su grito sin voz— siguen vivos en cada escultura que hoy adorna Resistencia.
Quizás la lección sea clara: que nunca más el miedo o la moral impuesta decidan por encima del arte, ni entierren lo que una sociedad necesita mirar de frente.
Nota periodística basada en la entrevista al artista chaqueño Lorenzo Díaz en el programa Ruido de Fondo (Radio Independencia)

