En la madrugada del viernes, Rusia ejecutó una ofensiva aérea de gran escala sobre Kyiv y otras regiones de Ucrania, en respuesta a lo que calificó como “actos terroristas del régimen de Kyiv”. La acción fue confirmada por el Ministerio de Defensa ruso, que detalló el uso de misiles de largo alcance, drones de ataque y armamento de alta precisión. Ucrania, por su parte, denunció al menos tres muertos y más de 40 heridos como resultado de los bombardeos.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, aseguró que se utilizaron más de 400 drones en el ataque y que el número de víctimas podría aumentar. Entre los fallecidos se encuentran tres empleados del Servicio Estatal de Emergencias. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, había informado previamente de cuatro muertes en la capital, aunque esa cifra no fue ratificada oficialmente.
La ofensiva incluyó ataques en la ciudad de Lutsk, la región de Ternópil y otras zonas del noroeste ucraniano. El portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania, Yuri Ihnat, precisó que Rusia lanzó 407 drones, 38 misiles de crucero y seis misiles balísticos. Según la defensa aérea ucraniana, se logró interceptar un número significativo: unos 200 drones y 30 misiles.
El bombardeo ruso se produjo cinco días después de la llamada "Operación Telaraña", una ofensiva lanzada por Ucrania contra cuatro bases aéreas en territorio ruso que, según Kyiv, afectó a cerca del 34% de los portamisiles de crucero estratégicos de Moscú. En esa acción se habrían utilizado 117 drones ucranianos de largo alcance.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa afirmó que el ataque del viernes se dirigió exclusivamente contra infraestructura militar y reiteró que fue una represalia directa por los ataques ucranianos. Asimismo, aseguró que sus propias defensas derribaron 174 drones lanzados por Ucrania durante la noche, en distintos puntos de Rusia y Crimea ocupada.
La jornada dejó escenas de tensión y destrucción en la capital ucraniana, donde decenas de miles de personas se refugiaron en estaciones subterráneas durante horas. También se reportaron daños en edificios residenciales, escuelas y servicios públicos, especialmente en Ternópil y Lutsk.
El presidente Zelensky instó a la comunidad internacional a intensificar la presión sobre Rusia. "No actuar es permitir que esta guerra continúe. Eso es complicidad", escribió en la red social X, en un mensaje dirigido especialmente a Estados Unidos y Europa.
En paralelo, el clima diplomático se mantiene tenso. Las negociaciones de paz entre ambos países, celebradas días atrás en Estambul, concluyeron sin avances concretos. Ucrania exige un alto el fuego completo como condición mínima para avanzar en el diálogo, mientras que Rusia solo ha propuesto pausas parciales en ciertas zonas del frente.
El presidente ruso Vladimir Putin había advertido a su par estadounidense, Donald Trump, sobre una posible respuesta contundente ante la ofensiva ucraniana. El intercambio, según trascendió, ocurrió durante una llamada de más de una hora el miércoles pasado.
Con esta nueva escalada, el conflicto entre Rusia y Ucrania entra en una fase de mayor intensidad militar, mientras se alejan las perspectivas de una solución inmediata por la vía diplomática.

