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octubre 8, 2026

La soberanía del saber: El Instituto Politécnico y la nueva economía del conocimiento

Por el doctor Horacio Gorostegui, director del Instituto Politécnico Formosa

El Estado formoseño ha comprendido que el futuro no se espera, se planifica y se construye. En un escenario global marcado por transformaciones vertiginosas, la consolidación de la educación politécnica en la provincia representa una política de Estado inquebrantable. El epicentro de esta revolución silenciosa pero profunda tiene nombre y lugar: el Instituto Politécnico Formosa (IPF) “Dr. Alberto Marcelo Zorrilla”, enclavado estratégicamente dentro del ecosistema del Polo Científico, Tecnológico y de Innovación (PCTI).

La reciente reforma constitucional de 2025 no ha hecho más que ratificar este rumbo, estableciendo a los nuevos conocimientos, la innovación y la economía verde como los ejes rectores para el desarrollo integral de la provincia.

Los nuevos oficios del siglo XXI y la economía del conocimiento

El PCTI no es un simple aglomerado de edificios; es una usina donde interactúan el sector público, la academia y las empresas de base tecnológica. Aquí se desarrollan actividades que van desde la biotecnología y el desarrollo de software, hasta la innovación en energías renovables e industrialización sustentable (como los procesos de certificación de huella de carbono y biomasa).

En este contexto, el IPF asume la enorme responsabilidad de formar a los profesionales que demandan los nuevos oficios del siglo XXI. Ya no hablamos de la educación técnica tradicional, sino de una formación altamente especializada que fusiona la mecatrónica, la programación, la química industrial y la gestión ambiental. Esto permite que los jóvenes formoseños no tengan que emigrar para insertarse en la economía del conocimiento, sino que puedan generar valor agregado en origen, exportando talento y soluciones desde el NEA hacia el mundo.

Un nuevo paradigma: De la ecología integral al pensamiento complejo

El Modelo Formoseño, apalancado en la nueva Constitución, no busca un crecimiento económico deshumanizado. Por el contrario, la matriz educativa e industrial que se forja en el PCTI encuentra su sustento en bases filosóficas, económicas y sociales muy profundas:

•          Desarrollo humano y economía social: Siguiendo la visión del Premio Nobel de Economía Amartya Sen sobre el desarrollo como expansión de las libertades reales, y el enfoque de Muhammad Yunus hacia una economía que erradique la pobreza mediante el empoderamiento (microcréditos y empresas sociales), Formosa apuesta por una economía del conocimiento que incluya a todos.

•          El cuidado de la casa común: En perfecta sintonía con la encíclica papal ‘Laudato Si’, las actividades del Polo apuntan a una economía verde. El desarrollo tecnológico no puede ir en detrimento del ambiente; debe ser el instrumento para protegerlo.

•          La educación del futuro: A nivel pedagógico, el IPF encarna el pensamiento complejo propuesto por el filósofo Edgar Morin. Se rompen los estamentos aislados del saber para enseñar a los alumnos a interconectar disciplinas, preparándolos para resolver problemas multidimensionales (tecnológicos, ambientales y económicos) de la realidad regional.

El blindaje constitucional del futuro formoseño

La reforma constitucional de 2025 no representó un mero reordenamiento normativo, sino el cimiento de un verdadero blindaje jurídico para el modelo de desarrollo estratégico provincial. Desde la óptica del derecho público, al elevar a rango constitucional la promoción de la economía del conocimiento, la innovación y la educación politécnica, la nueva Carta Magna garantiza que la inversión estatal en el Polo Científico y Tecnológico no quede sujeta a vaivenes políticos ni a crisis económicas coyunturales.

Este hito institucional consagra a la ciencia y la educación técnica superior como políticas de Estado indelegables e innegociables. Así, al asegurar la intangibilidad de los recursos destinados a estas áreas, la Constitución no solo protege el derecho inalienable de las nuevas generaciones a una educación de vanguardia, sino que establece una seguridad jurídica sólida que resulta indispensable para atraer inversiones, fomentar el arraigo y potenciar la sinergia permanente entre el Estado, la academia y el sector privado.

Soberanía tecnológica y del saber

Como bien lo ha señalado el gobernador de la provincia, el doctor Gildo Insfrán, en reiteradas oportunidades, no existe verdadera independencia en el siglo XXI sin el dominio de la ciencia y la técnica. La soberanía tecnológica no es aislarse del mundo, sino tener la capacidad endógena de producir soluciones propias a nuestros problemas, sin depender exclusivamente de paquetes tecnológicos foráneos.

Pero para alcanzar esa meta, primero se requiere consolidar la soberanía del saber. Y es exactamente allí donde la educación politécnica en Formosa, sostenida por un Estado presente e invirtiendo fuertemente en infraestructura y currículas innovadoras, se erige como la herramienta más poderosa de justicia social. Hoy, formar técnicos superiores e investigadores en el corazón de nuestra provincia es la garantía definitiva de que el destino de Formosa está en manos de los formoseños.

Fuente: AGENFOR.