La decisión de habilitar la compra ilimitada de tierras por parte de extranjeros reaviva un debate histórico en Argentina y en el mundo: ¿hasta dónde puede un país entregar su territorio sin comprometer su soberanía?
Riesgos concretos
- Soberanía territorial: la tierra no es un bien cualquiera. Sin límites, capitales externos pueden controlar zonas de frontera, cuerpos de agua y áreas productivas clave. El mejor ejemplo es Lago Escondido, cercado por Joe Lewis, inaccesible para cualquiera, y la Constitución Argentina prohibe la privatizacion de espejos naturales de agua.
- Recursos estratégicos: acuíferos, bosques y suelos fértiles quedan bajo dominio privado extranjero, afectando el acceso a bienes comunes esenciales
- Concentración económica: la ausencia de topes permite que un mismo grupo acumule miles de hectáreas, desplazando a productores locales y generando desigualdad.
- Vulnerabilidad geopolítica: cuando los compradores están vinculados a Estados extranjeros, la posesión de tierras se convierte en un instrumento de influencia política y económica.
Lo que se pierde
La eliminación de límites no solo abre el mercado: pone en riesgo la soberanía sobre el territorio y los recursos naturales. La tierra deja de ser patrimonio nacional para convertirse en un activo financiero global. En palabras de organizaciones sociales, “Argentina corre el riesgo de terminar siendo inquilina de su propio suelo”.
Países que restringen la extranjerización
- Brasil: limita al 25% por municipio y al 10% por nacionalidad. Argumento: proteger soberanía agrícola.
- Argentina (hasta su derogación): tope del 15% nacional y provincial; prohibición en zonas de frontera y cuerpos de agua. Motivo: defensa de recursos estratégicos.
- Chile: prohíbe ventas en zonas fronterizas a extranjeros de países limítrofes y protege tierras indígenas.
- Bolivia y Perú: prohibición absoluta en franjas de 50 km de frontera. Razón: seguridad nacional.
- Estados Unidos: Los estados restringen compras agrícolas por extranjeros, especialmente de países considerados adversarios. Justificación: seguridad alimentaria y protección de bases militares.
El contraste argentino
Mientras otros países endurecen sus leyes para blindar recursos estratégicos, Argentina avanza en sentido contrario. La derogación de la Ley de Tierras y el fallo de la Corte Suprema que habilitó la compra ilimitada colocan al país en una posición vulnerable frente a capitales externos.
La discusión no es económica, sino política: quién controla el territorio y con qué fines. Los países que mantienen restricciones lo hacen porque entienden que la tierra es un bien estratégico, inseparable de la soberanía y la seguridad nacional.
En una teoría conspiranoica, pero posible por la realidad del decreto, ¿qué pasaría si un estado realiza compras "camufladas" con capitales privados, de una provincia entera y de frontera, como Neuquén por ejemplo? ¿No se pierde la integridad del país? ¿No se pone en riesgo Vaca Muerta? y seguramente los que hagan esa operatoria pongan jurisdicción en New York, ¿no se están obviando seguridades estrategicas, juridicas, de recursos, en fin , de Soberanía que niegan?

