Resistencia Cargando temperatura...
abril 30, 2026

El cierre de Estación Confort: otro golpe al comercio histórico en medio de la crisis

El cierre de Estación Confort en Resistencia no es solo la baja de un local más: representa la caída de un comercio con más de 48 años de trayectoria en la venta de electrodomésticos y muebles para el hogar, profundamente arraigado en la vida cotidiana de la ciudad. Su persiana baja expone con crudeza el impacto que la actual política económica está teniendo sobre el entramado comercial del interior del país.

Durante décadas, Estación Confort logró sostenerse atravesando distintas crisis económicas, cambios de gobierno y ciclos de consumo. Sin embargo, el escenario actual parece haber superado cualquier antecedente. La combinación de caída del poder adquisitivo, retracción del consumo y dificultades de financiamiento terminó por asfixiar incluso a negocios con historia, estructura y clientela consolidada.

La política económica impulsada por el gobierno de Javier Milei, basada en un ajuste profundo y una fuerte contracción del gasto, muestra efectos visibles en la actividad comercial. La promesa de estabilización convive con un deterioro palpable en las ventas y una recesión que golpea especialmente a las economías regionales.

En ese marco, también crecen los cuestionamientos hacia la administración provincial encabezada por Leandro Zdero. Desde distintos sectores señalan la falta de medidas concretas para amortiguar el impacto de la crisis en el comercio local, en una provincia donde el consumo interno es un motor central de la economía.

La alineación política de Zdero con la Casa Rosada aparece como un punto de tensión. Mientras el gobernador sostiene públicamente el rumbo nacional, comerciantes y trabajadores advierten que esa sintonía no se traduce en respuestas frente al cierre de negocios, la pérdida de empleo y la caída de la actividad.

El caso de Estación Confort sintetiza ese escenario: una empresa con historia que no logra sobrevivir en un contexto de retracción generalizada, sin señales de contención desde el Estado en ninguno de sus niveles. Mas familias quedaran en la calle, y en una mas que complicado mercado laboral que no avisora posibilidades de conseguir un reemplazo de salario.

Más allá del impacto puntual, el cierre deja interrogantes sobre el futuro del comercio en ciudades como Resistencia. Si negocios con casi medio siglo de trayectoria no logran sostenerse, ¿cuántos más podrán resistir una crisis que, lejos de ceder, parece profundizarse?