La Justicia Federal de Río Gallegos dispuso una medida cautelar que suspende la aplicación de modificaciones a la Ley de Glaciares en la provincia de Santa Cruz. La decisión surge en el marco de un amparo colectivo ambiental impulsado por autoridades de El Calafate.
En consecuencia, el fallo ordena al Estado Nacional abstenerse de ejecutar acciones que puedan afectar glaciares o el ambiente periglacial. De este modo, se intenta evitar impactos irreversibles mientras se analiza la cuestión de fondo.
Asimismo, la resolución destaca la importancia de estos ecosistemas como reservas estratégicas de agua dulce. Por lo tanto, su preservación adquiere un valor central frente al avance de actividades con potencial impacto ambiental.

El alcance de la medida judicial en Santa Cruz
La cautelar se aplica en todo el territorio provincial e impide decisiones basadas en la reforma de la Ley N° 26.639. En particular, apunta a frenar iniciativas que habiliten actividades actualmente restringidas.
Por otra parte, la presentación judicial advierte sobre una posible reducción de las áreas protegidas. En ese sentido, se señala que ello implicaría una regresión en los estándares ambientales vigentes.
Además, el planteo cuestiona la transferencia de facultades hacia las provincias en materia de regulación. Según los argumentos expuestos, esto podría debilitar el sistema de presupuestos mínimos establecido por la Constitución Nacional.
Principios ambientales y urgencia de protección
El fallo retoma principios clave del derecho ambiental, como el precautorio, la progresividad y la no regresión. En consecuencia, se prioriza evitar daños antes que repararlos, especialmente en ecosistemas vulnerables.
A su vez, el juez consideró que una demora en la sentencia definitiva podría volver ineficaz la protección buscada. Por ello, se resolvió actuar de manera preventiva frente a posibles riesgos.
En este contexto, la medida busca garantizar que no se alteren condiciones actuales hasta tanto se dicte una resolución final. Así, se preserva el equilibrio ambiental en una región altamente sensible.

Glaciares y ambiente periglacial: un equilibrio en juego
Los glaciares cumplen un rol esencial en la regulación hídrica y climática. En efecto, funcionan como reservas de agua dulce y sostienen múltiples ecosistemas asociados.
Del mismo modo, el ambiente periglacial actúa como zona de transición clave para la dinámica del hielo. Por ello, cualquier alteración puede generar impactos en cadena sobre el entorno.
En paralelo, diversas actividades económicas dependen directa o indirectamente de estos sistemas. Sin embargo, su desarrollo requiere regulaciones estrictas para evitar degradación ambiental.
¿Qué buscaba la Ley de Glaciares?
La Ley N° 26.639 fue sancionada con el objetivo de establecer presupuestos mínimos para la protección de glaciares y del ambiente periglacial. En ese marco, definió estos espacios como bienes estratégicos.
Asimismo, la norma prohibió actividades que pudieran afectar su estabilidad, como la exploración minera o la liberación de contaminantes. De esta manera, se priorizó la conservación por sobre el aprovechamiento intensivo.
Además, la ley promovió la realización de inventarios nacionales de glaciares. Esto permitió generar información clave para su monitoreo y gestión sustentable.
Finalmente, su espíritu se centró en garantizar el acceso al agua y proteger ecosistemas esenciales frente al cambio climático. Por ello, cualquier modificación genera debate en torno al equilibrio entre desarrollo y conservación.
Fuente: Noticias Ambientales.

