El conflicto en el sistema universitario nacional alcanzó un nuevo punto crítico tras la convocatoria a un paro de actividades por parte de la CONADU Histórica, que se extenderá del 13 al 18 de abril en todo el país. La medida, que cuenta con el acompañamiento de sectores estudiantiles y del personal no docente, se inscribe en un escenario de creciente tensión con el Gobierno nacional.
El eje del reclamo no se limita a la cuestión salarial. Desde el sector denuncian que el Poder Ejecutivo mantiene una actitud de incumplimiento frente a un fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal que ordenó la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, lo que agrava la disputa institucional y suma un componente jurídico a la crisis.
En términos económicos, los docentes advierten sobre una pérdida sostenida del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Según datos gremiales, los salarios del sector registraron una caída cercana al 33% en términos reales, lo que impacta directamente en las condiciones de vida de los trabajadores y en el funcionamiento del sistema educativo.
Referentes sindicales, como Antonio Rosselló, de la Asociación Gremial Docente de la UBA, describen un escenario “insostenible”, en el que docentes con años de antigüedad perciben ingresos que quedan muy por debajo de la línea de pobreza. Esta situación, señalan, empuja a muchos profesionales a buscar ingresos complementarios fuera del ámbito académico para poder sostenerse.
En este contexto, los aumentos dispuestos por el Gobierno —en torno al 2% y 2,5%— son considerados insuficientes por los gremios, que reclaman una recomposición más significativa para recuperar el poder adquisitivo perdido y dar cumplimiento efectivo a la normativa vigente.
El paro, en este marco, no solo refleja una disputa salarial, sino que expone una crisis más amplia que combina deterioro económico, conflicto institucional y cuestionamientos sobre el rumbo de la política universitaria. Durante la semana de medida de fuerza, la actividad académica se verá fuertemente resentida en todo el país, en un escenario que anticipa nuevas instancias de confrontación si no se abren canales de diálogo efectivos.

