Por Pablo Deltin -Lic. en cine y televisión
A raíz de un video publicado en redes sociales por Gabriela Pellegrini, ex-editora de género y diversidades de Chaco TV, surge la polémica respecto de ciertos contenidos emitidos por la televisión pública chaqueña.
La naturalización de expresiones racistas y violentas, la deshumanización de las infancias y la banalización de la guerra que pueden apreciarse en el video puede interpretarse a la luz del significado y del sentido que tiene un canal público de televisión para la ciudadanía.
En una sociedad de masas, donde los medios masivos de comunicación juegan un rol preponderante en la información de las personas, la televisión pública aparece como una posibilidad de transmitir contenidos que eduquen, informen y entretengan, sosteniendo los principios y valores necesarios para la vida de una sociedad en democracia.
La democratización del acceso a la información resulta fundamental para comprender el sentido de la existencia de un canal público, ya que, a diferencia de los intereses privados, guiados por una lógica comercial en la que los contenidos se rigen por el rating, en un canal público el interés supremo consiste en brindar información y entretenimiento de calidad, accesibles para toda la población. Y recalco esta diferencia porque se dan muchas situaciones en las que los medios privados se aprovechan de contenidos que les resultan beneficiosos, pero que no responden al bien común, no informan correctamente o directamente intentan manipular la opinión pública en su favor.
Los contenidos de la televisión pública, entonces, están definidos de acuerdo con principios que exceden su potencial comercial, para atenerse al interés principal de mantener informada y entretenida a la población de manera adecuada y ecuánime, respondiendo al interés público, es decir, a lo que la sociedad en su conjunto considera justo, razonable y valioso.
Cuando cada persona de una sociedad se encuentra mejor informada, puede tomar mejores decisiones tanto en lo personal como en lo colectivo. Un ejemplo práctico podría ser saber con anticipación si el puente Chaco-Corrientes está cortado o si se puede circular, cuando una persona desde el interior de la provincia debe cruzar y el solo conocimiento de esta noticia puede alterar una decisión que implicaría tiempo y gastos para él. Pero también podemos pensar en decisiones que se toman a lo largo del tiempo y que afectan a la ciudadanía en su conjunto. Así, conocer e informarse sobre el proyecto del segundo puente Chaco-Corrientes a través de programas informativos e incluso de entretenimiento podría significar un ciudadano con una valoración diferente de las acciones de gobierno que se toman respecto de ese tema.
La construcción de ciudadanía se encuentra atravesada por las posibilidades que tiene la sociedad de informarse sobre temas importantes para el sostenimiento de la democracia. La pluralidad de voces, la participación ciudadana, las diversidades, el respeto por las diferencias y todos los valores sobre los que se asienta la comunidad se transmiten hoy a través de los medios masivos de comunicación.
Es allí donde puede comprenderse el tremendo impacto de difundir, desde un medio público, expresiones contrarias a los principios básicos de convivencia social.
Y es allí también donde se evidencia la falta de un proyecto claro de canal público que responda al sentido para el que fue creado.
En este caso, la utilización de chistes para cerrar un programa, con la lógica de terminar arriba, levantar el ánimo y despedirse jubilosamente, se hace sin tener en cuenta ni medir las consecuencias del método utilizado. Se estigmatiza, se discrimina y se envía un mensaje equivocado a la población porque no hay claridad sobre el fin para el que se puso al aire el programa en cuestión.
La responsabilidad principal recae en la conducción de los medios públicos, que evidentemente responde a una dirigencia provincial (y nacional) que tampoco sabe exactamente cuál es la función social de un canal público de televisión.
Y la legitimación de ese mensaje equivocado es extremadamente peligrosa para la población.
Como bien menciona Gabriela Pellegrini, en el canal público Chaco TV se trabajó arduamente en la implementación de capacitaciones para saber de qué manera abordar temas conflictivos, que involucran a menores, a personas en situación de vulnerabilidad, etcétera, con la finalidad de brindar una información de la mayor calidad posible.
Lamentablemente, la formación de numerosos profesionales de la comunicación pública fue borrada de un plumazo por la actual gestión del gobernador Leandro Zdero al decidir despedir a todo el personal de planta del canal, dejando a la televisión pública chaqueña sin un gran capital humano. Años de formación y perseverancia en la comunicación responsable fueron tirados a la basura.
Y hoy pueden verse las consecuencias. Nada es gratis o, como dice el refrán popular, “lo barato sale caro”.

