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abril 6, 2026

Masacre de El Zapallar: la Fiscalía toma testimonios clave para avanzar en la reconstrucción de la matanza del pueblo Moqoit

Este lunes 6 de abril, la Fiscalía Federal de Resistencia se constituirá en San Bernardo para tomar declaración a once descendientes de sobrevivientes de la Masacre de El Zapallar, ocurrida en 1933 en el entonces Territorio Nacional del Chaco. La medida apunta a incorporar el relato oral transmitido dentro de las familias moqoit como prueba para reconstruir los hechos y empujar una causa que investiga una de las represiones más brutales contra pueblos originarios en la provincia.

Testimonios para empujar una causa histórica

Las declaraciones se recibirán en la Biblioteca Cervantes de San Bernardo. Según la investigación, esos testimonios pueden aportar datos relevantes sobre lo que contaron los sobrevivientes a sus hijos, nietos y bisnietos, y así completar el cuadro histórico de la masacre. La propia Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Resistencia había pedido en 2024 colaboración para ubicar descendientes que conservaran esa memoria oral.

La búsqueda dio lugar a cuatro reuniones comunitarias durante febrero y marzo en San Bernardo, el paraje San Lorenzo de Charata, Colonia El Pastoril de Villa Ángela y el Lote 38 Cacica Dominga de Colonia Aborigen. De esos encuentros participaron alrededor de 60 referentes, entre caciques, docentes, pastores y miembros de la comunidad, que ayudaron a identificar a quienes podían declarar ante la Fiscalía.

Asamblea en el Lote 38 Cacica Dominga de Colonia Aborigen. Foto Revista Litigio.

El registro audiovisual de los testimonios estará a cargo del área de comunicación del rectorado de la Universidad Nacional del Nordeste, el mismo equipo que realizó el documental La Larga Noche de Napalpí. A la vez, el Archivo Histórico Monseñor Alumni remitió documentación para fortalecer la causa, entre ella publicaciones periodísticas de septiembre de 1933, informes sobre la Reducción Napalpí y material histórico sobre la sequía que golpeaba a la región en aquel momento.

Qué investiga la Justicia sobre la masacre

La causa sobre El Zapallar se inició en 2014 dentro de la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Resistencia, con la hipótesis de que los hechos podrían constituir crímenes de lesa humanidad. Desde entonces se sumaron testimonios de sobrevivientes, expedientes judiciales de la época, certificados de defunción, investigaciones históricas y libros especializados sobre la represión estatal contra pueblos originarios en el Chaco.

De acuerdo con la reconstrucción fiscal, en septiembre de 1933 unas 300 personas de la comunidad moqoit salieron desde la Reducción Napalpí, encabezadas por el cacique Luis Durán, en busca de trabajo y alimentos en medio de una sequía extrema y una situación de hambre generalizada. En el trayecto se sumaron contingentes de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña. Cuando las familias intentaron ingresar a El Zapallar, hoy General San Martín, fueron reprimidas por orden del comisario Francisco Prestera con apoyo de policías llegados desde Resistencia y de civiles armados.

Las estimaciones actuales hablan de unas 50 víctimas entre mujeres, hombres, ancianos y niños. La versión oficial de la época intentó presentar el hecho como un enfrentamiento o como la defensa de la población ante un supuesto “malón”, una coartada que la investigación judicial y los trabajos históricos vienen desmontando hace años.

La memoria oral entra al expediente

Uno de los puntos centrales de la investigación es justamente el valor del relato oral dentro de las comunidades indígenas. Ya en 2014, el fiscal Diego Vigay había planteado que la tradición oral podía resultar decisiva para reconstruir de manera integral tanto la Masacre de Napalpí como la de El Zapallar. Ese criterio hoy toma forma concreta con la audiencia de este lunes en San Bernardo.

La jornada tiene un peso que va más allá del trámite judicial. Cada testimonio incorpora memoria familiar, contexto histórico y un modo de transmisión que durante décadas quedó fuera de los expedientes formales. En una causa atravesada por el tiempo, el silencio estatal y la falsificación de los hechos, la palabra de los descendientes puede transformarse en una pieza central para acercar verdad histórica donde durante años hubo encubrimiento, olvido y relato oficial.