La casa matriz de Carrefour decidió poner en suspenso la venta de su operación en la Argentina, aunque dejó abierta la posibilidad de retomar las negociaciones si aparecen ofertas que reflejen —según su criterio— el verdadero potencial del negocio local.
Durante la presentación de resultados globales ante inversores, el CEO del grupo, Alexandre Bompard, explicó que las propuestas recibidas por las filiales en “revisión estratégica” —entre ellas la argentina, además de Bélgica y Polonia— no resultaron suficientemente atractivas. No obstante, aclaró que “ninguna puerta está cerrada” y que la prioridad inmediata será mejorar el desempeño operativo en esos mercados.
En el caso argentino, siguen en carrera dos interesados: el grupo GDN, vinculado a Francisco de Narváez, y el holding peruano Intercorp, que podría asociarse con Coto para avanzar en una eventual compra.
Carrefour había iniciado formalmente el proceso de búsqueda de comprador a mediados del año pasado, otorgando mandato al Deutsche Bank para estructurar la operación. Sin embargo, la decisión de pausar la venta marca un giro táctico: la compañía considera que el contexto actual y las ofertas presentadas no capturan el valor estratégico de su red en el país.
La filial argentina no es un activo menor. Carrefour desembarcó en 1982 con su primer hipermercado en San Isidro y, durante la década del 90, en plena convertibilidad, llegó a convertirse en uno de los negocios más rentables del grupo a nivel global. Incluso la tienda de Quilmes fue en su momento la de mayor facturación dentro de la multinacional.
Hoy la cadena registra ventas anuales cercanas a los 6.000 millones de dólares, emplea a más de 17.000 personas y opera más de 680 locales en casi todo el territorio nacional, bajo distintos formatos (hipermercados, supermercados, express y mayoristas).
Mientras tanto, el grupo francés avanzó en otros mercados: en Rumania anunció negociaciones exclusivas para vender su red de 478 tiendas al grupo local Paval Holding por más de 820 millones de euros. En cambio, el futuro de la operación argentina quedó en “stand by”, supeditado a la evolución del negocio y a la eventual mejora de las condiciones de oferta.
La definición deja abierta una incógnita para el sector supermercadista local: si Carrefour finalmente decide permanecer y reforzar su apuesta en la Argentina, podría reconfigurar el mapa competitivo. Si retoma la venta, el ingreso de nuevos jugadores o la consolidación de actores nacionales modificaría de manera sustancial el equilibrio del mercado.

