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abril 20, 2026

El sable corvo de San Martin de mudanza

Por decreto presidencial, Javier Milei dispuso el traspaso del sable corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, una decisión que reavivó una vieja polémica sobre la custodia del principal símbolo material del legado sanmartiniano y derivó en la renuncia inmediata de la directora del museo.

La medida fue oficializada este lunes en el Boletín Oficial mediante el decreto 81/2026, coincidiendo con el 213° aniversario de la Batalla de San Lorenzo. El texto, firmado por Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, establece que la histórica reliquia quedará “bajo la guarda y custodia” del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, en su sede de Palermo, que será responsable de su preservación, seguridad e integridad. El decreto no aclara si el sable será exhibido de manera permanente ni menciona su eventual traslado al Museo del Regimiento, actualmente cerrado por reformas.

La oficialización del traspaso provocó la renuncia “indeclinable” de la directora del Museo Histórico Nacional, la historiadora María Inés Rodríguez Aguilar, quien ya había anticipado su decisión si el Poder Ejecutivo avanzaba con la medida. En una breve carta, fundamentó su salida en su “disconformidad con las medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo” y agradeció al personal del museo y a los equipos técnicos por el trabajo realizado durante su gestión. Con la salida de Rodríguez Aguilar, el MHN pierde la pieza más emblemática de su colección, que podría ser reemplazada por una réplica.

El decreto subraya que el sable corvo es “uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia”, recuerda que fue donado al Estado en 1897 por la familia de Manuela Rosas y que integra el patrimonio estatal para garantizar su preservación. También menciona que la pieza fue objeto de robos en 1963 y 1965, episodios que motivaron que en 1967 se asignara su custodia permanente al Regimiento de Granaderos. En 2015, sin embargo, un decreto de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispuso su traslado al Museo Histórico Nacional para su exhibición, manteniendo formalmente la custodia militar.

La nueva norma pone el acento en el valor institucional del Cuartel de Palermo, sede histórica del Regimiento y Monumento Histórico Nacional desde 1997, y sostiene que el traspaso “restituye el contexto histórico propio” del sable y garantiza condiciones adecuadas de preservación. No obstante, el propio decreto omite mencionar que San Martín nunca utilizó el sable corvo en territorio argentino, un dato que relativiza el argumento de la restitución histórica.

El trasfondo político de la decisión no pasó desapercibido. Rodríguez Aguilar había advertido a las autoridades de Cultura que el traspaso podía interpretarse como un gesto de devolución de favores al Regimiento de Granaderos, que en 2025 distinguió a Milei como “granadero honorífico”, además de una señal de acercamiento al Ejército. Especialistas en patrimonio consideran que la medida sienta un antecedente negativo, al abrir la puerta a futuros reclamos de restitución de bienes donados tanto por particulares como por provincias, lo que podría debilitar la construcción del acervo público.

A la controversia institucional se suma un posible frente judicial. Descendientes de la familia Terrero-Rosas habrían presentado una medida cautelar para impedir el traspaso, con el asesoramiento del excanciller Rafael Bielsa. En paralelo, la periodista y guionista Candelaria Domínguez, descendiente de Manuelita Rosas, publicó un extenso artículo donde detalla los pasos legales impulsados por la familia para frenar la decisión.

También genera preocupación la forma y los tiempos del traslado. El sable sería retirado del Museo Histórico Nacional este sábado, con destino inicial a Casa Rosada o la residencia de Olivos y luego a la localidad santafesina de San Lorenzo, donde está previsto un acto oficial a las 19. Trabajadores del museo y el equipo de conservación no fueron notificados formalmente del operativo, pese a que la pieza cuenta con un sistema de triple protección y permanece custodiada por granaderos dentro del MHN. El apuro por cumplir con la ceremonia oficial despierta dudas sobre el respeto de los protocolos de seguridad y conservación que requiere una reliquia de este valor histórico.

El Museo del Regimiento de Granaderos, por su parte, permanece cerrado por reformas y funciona actualmente como un espacio de réplicas, sin un equipo técnico de conservación propio. Las obras son financiadas por la Fundación de Granaderos, presidida por Bettina Bulgheroni, esposa del empresario Alejandro Bulgheroni y cercana a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Mientras el Gobierno defiende la decisión como un acto para “honrar la historia nacional” y reafirmar los símbolos fundacionales, el episodio deja expuesta una fuerte tensión entre la lógica política, el uso simbólico del patrimonio y los criterios técnicos que históricamente rigieron la preservación de los bienes culturales del Estado.